prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la noche que respiro
y se acumula en mi pecho
habita un león desesperado,
como si en mis ríos de sangre
estuvieran crocodilos devorando a su hembra
que iba cruzar del otro lado
donde las cebras de todos los días sin ti
más negras que blancas
corren por las llanuras de mi soledad.
Hay un león que recorre mis venas nadando y rugiendo
ya sin miedo
y su rugido, amor,
me recuerda cuanto te amaba,
eriza la piel de mis recuerdos.
y se acumula en mi pecho
habita un león desesperado,
como si en mis ríos de sangre
estuvieran crocodilos devorando a su hembra
que iba cruzar del otro lado
donde las cebras de todos los días sin ti
más negras que blancas
corren por las llanuras de mi soledad.
Hay un león que recorre mis venas nadando y rugiendo
ya sin miedo
y su rugido, amor,
me recuerda cuanto te amaba,
eriza la piel de mis recuerdos.
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