LIRAS DE VENGANZA Y MUERTE
Cogiendo su navaja,
mirando con rencor a su enemigo,
de un salto le aventaja,
le inflige su castigo...
Lo mata sin dejar ningún testigo.
Fernando era citado
por Julio, más allá del cementerio.
Con rostro demacrado,
culpado de adulterio,
la cita estaba ausente de misterio.
La noche era cerrada,
oscura, sin La Luna y sin luceros.
Presiente la celada
y coge sus aceros.
Sus pasos son cansinos y rastreros.
-¡Bribón de pocas luces!
¡Engendro mal nacido y traicionero!
¡De miedo te trasluces!
¡De vida te libero!
¡Mi lance, ya verás, será certero!-
El salto fue felino,
la daga atravesaba su costado.
Escrito en su destino
caía desplomado...
Engaño con la muerte era vengado.
xxx
Churrete