Iset
Poeta asiduo al portal
Jugaba a buscarte en los finales felices,
en las lluvias de otoño,
bajo mis sábanas,
en las malditas noches de insomnio.
Corría tras la que suponía tu sombra,
te compraba estrellas fugaces,
sobornaba a los dioses para que apurasen esa que esperaba,
tu llegada.
Me cubría de espantos cuando te hacía muerto,
deshabitaba los manantiales (¡cubiertos de mi veneno!),
contaba, histérica,
las gotas de lluvia.
Y cantaba esa triste canción que no sonaba
La vieja rutina de buscarte en los ojos de todos,
y ninguno,
y nunca hallarte más que en sueños,
todas las noches distinto,
siempre inalcanzable.
Me fugaba en los destiempos para hacerte una sonata,
se me arrancaban las notas,
callaban los instrumentos,
terminaba por anularme,
y la música moría antes de nacer, como siempre.
Cuando no me pertenecías,
ya te reclamaba con desenfreno,
te sabía vivo,
me angustiaba,
nunca dejé de buscarte,
más, nunca te vi,
hasta que me llamaste.
17/11/2007
en las lluvias de otoño,
bajo mis sábanas,
en las malditas noches de insomnio.
Corría tras la que suponía tu sombra,
te compraba estrellas fugaces,
sobornaba a los dioses para que apurasen esa que esperaba,
tu llegada.
Me cubría de espantos cuando te hacía muerto,
deshabitaba los manantiales (¡cubiertos de mi veneno!),
contaba, histérica,
las gotas de lluvia.
Y cantaba esa triste canción que no sonaba
La vieja rutina de buscarte en los ojos de todos,
y ninguno,
y nunca hallarte más que en sueños,
todas las noches distinto,
siempre inalcanzable.
Me fugaba en los destiempos para hacerte una sonata,
se me arrancaban las notas,
callaban los instrumentos,
terminaba por anularme,
y la música moría antes de nacer, como siempre.
Cuando no me pertenecías,
ya te reclamaba con desenfreno,
te sabía vivo,
me angustiaba,
nunca dejé de buscarte,
más, nunca te vi,
hasta que me llamaste.
17/11/2007