De muertos y espontáneos

E R I Z O

Poeta adicto al portal
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[Foto: Broke Shaden]

DE MUERTOS Y ESPONTÁNEOS


La niebla se desencadena
detrás de los ojos
y es siempre un cuento
acerca del dolor,
y de la muerte de los peces,
mas nunca del coraje,
o del verde.…


Nunca de la sonrisa.


Allá, fuera de la torre,
veo monigotes y sombras
discutiendo por una corona,
un latido,
que no les pertenece.


Imbécil, me les uno.


Ahora, hay un enjambre negro
pululando en la garganta,
y no logro extraer mi nombre.


¿Dónde yacen los habitantes del sueño?


Por que en mí
ya no caben los sueños,
ya no cabe el sol.
Sólo hay desesperación
y anonimato,
un poblado
que atestigua la guerra
y reclama
a sus muertos.


Habito, translúcido e inexacto,
en el anverso de lo gris
junto a los huérfanos de la noche.


Mi rumbo se ha vuelto su rumbo.
Y su rumbo, es la muerte.


La voz,
la voz es siempre
la huella dactilar
de la memoria.


Esa que habla de mausoleos
y epitafios.


Y esos niños que ya no cantan,
esos niños soy yo,
pero los desconozco.
 
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DE MUERTOS Y ESPONTÁNEOS


La niebla se desencadena
detrás de los ojos
y es siempre un cuento
acerca del dolor,
y de la muerte de los peces,
mas nunca del coraje,
o del verde…


Nunca de la sonrisa.


Allá, fuera de la torre,
veo monigotes y sombras
discutiendo por una corona,
un latido,
que no les pertenece.


Imbécil, me les uno


Ahora, hay un enjambre negro
pululando en la garganta,
y no logro extraer mi nombre.


¿Dónde yacen los habitantes del sueño?


Por que en mí
ya no caben los sueños,
ya no cabe el sol.
Sólo hay desesperación
y anonimato, un poblado
que atestigua la guerra
y reclama
a sus muertos.


Habito, translúcido e inexacto,
en el anverso de lo gris
junto a los huérfanos de la noche.


Mi rumbo se ha vuelto su rumbo.
Y su rumbo, es la muerte.


La voz,
la voz es siempre
la huella dactilar
de la memoria.


Esa que habla de mausoleos
y epitafios.


Y esos niños que ya no cantan,
esos niños soy yo,
pero los desconozco.

Lujuria lírica de casta selecta. Eminente expresión.

Приветствие
AP.
 
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DE MUERTOS Y ESPONTÁNEOS


La niebla se desencadena
detrás de los ojos
y es siempre un cuento
acerca del dolor,
y de la muerte de los peces,
mas nunca del coraje,
o del verde…


Nunca de la sonrisa.


Allá, fuera de la torre,
veo monigotes y sombras
discutiendo por una corona,
un latido,
que no les pertenece.


Imbécil, me les uno


Ahora, hay un enjambre negro
pululando en la garganta,
y no logro extraer mi nombre.


¿Dónde yacen los habitantes del sueño?


Por que en mí
ya no caben los sueños,
ya no cabe el sol.
Sólo hay desesperación
y anonimato, un poblado
que atestigua la guerra
y reclama
a sus muertos.


Habito, translúcido e inexacto,
en el anverso de lo gris
junto a los huérfanos de la noche.


Mi rumbo se ha vuelto su rumbo.
Y su rumbo, es la muerte.


La voz,
la voz es siempre
la huella dactilar
de la memoria.


Esa que habla de mausoleos
y epitafios.


Y esos niños que ya no cantan,
esos niños soy yo,
pero los desconozco.


Erizo
Nos sumergimos en la cotidianidad del mundo y pasamos a ser uno más de los habitantes del sueño, nos inunda la desesperación y el aíre nos pesa...tenemos la esencia de un niño que puede ser liberada pero estamos tan inmiscuidos en las cosas que atrapan el pensamiento, el sentimiento y la voluntad, que no nos damos cuenta.
Me ha gustado tu poesía.
Te felicito y dejo estrellas y cariños
Ana
 
El silencio de esas voces es la niebla de nuestro presente, de nuestro pasado, de nuestro futuro.
Huellas que calan hondo y avivan el color de la sangre que a veces....parece de cera.

Felicidades por el poema.

Uqbar
 
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[Foto: Broke Shaden]

DE MUERTOS Y ESPONTÁNEOS


La niebla se desencadena
detrás de los ojos
y es siempre un cuento
acerca del dolor,
y de la muerte de los peces,
mas nunca del coraje,
o del verde.…


Nunca de la sonrisa.


Allá, fuera de la torre,
veo monigotes y sombras
discutiendo por una corona,
un latido,
que no les pertenece.


Imbécil, me les uno.


Ahora, hay un enjambre negro
pululando en la garganta,
y no logro extraer mi nombre.


¿Dónde yacen los habitantes del sueño?


Por que en mí
ya no caben los sueños,
ya no cabe el sol.
Sólo hay desesperación
y anonimato,
un poblado
que atestigua la guerra
y reclama
a sus muertos.


Habito, translúcido e inexacto,
en el anverso de lo gris
junto a los huérfanos de la noche.


Mi rumbo se ha vuelto su rumbo.
Y su rumbo, es la muerte.


La voz,
la voz es siempre
la huella dactilar
de la memoria.


Esa que habla de mausoleos
y epitafios.


Y esos niños que ya no cantan,
esos niños soy yo,
pero los desconozco.
Desesperacion sublime, comprender que los sueños se agotan
en el suplicio de los fonemas de la realidad mas desquiciante.
luzyabsenta. felicidades.
 

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