Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es como mirar el último sorbo de una copa
Hipnotizado sintiendo aún el gusto del sabor,
Recorriendo entero sobre los saltos de alcohol ardiente,
Las preguntas que se ahogan sin razón,
¡Cual es el camino del perdón!,
Cuanto amor secuestró este día incierto,
Mi alma, ferviente gladiador, quedó abatida,
Esas lanzas que no eran para ti, te dejaron herida,
Y cuando pasó el bullicio de mi ciega guerra,
Maté también al amor que más quería,
No tengo remisión por no tener metro para mis palabras
Para mi hacha un bozal… como pude estar ciego,
Al apretar mi gatillo de palabras mortales,
El eco de mis dientes flageló a raudales,
Mariposa que tu peso dejaste sobre mis sépalos,
En mi rabia desmedida apreté mis puños,
Olvidando que estabas en ellos,
Acogida en silencio pero manteniendo el calor del nido,
No tengo remisión, ser yo, es mi castigo,
Me odio por no tener fronteras, por no poder dividirme,
No diferenciar un mar de una hoguera,
Te lastimé cuando menos merecías,
No me reconociste, mí mirada roja estaba perdida,
El odio enveneno mis frágiles días, y como un deja vu,
Tu corazón por mi latía, mi respirar…
Dime Dios como enmendar tanto desgarro,
Si no puedo explicar de raíz el principio sin que me mate el final,
Ten piedad de mis letras, no hay nada más que afilar,
Las espadas mostraron sus mellas, que timaron el tiempo de amar,
No hay nada más que tajar, el silencio me ahoga en océanos,
Las olas con su fuerza desvistieron, el ser que salió a cortar,
Sé que tus ojos están viendo, como vieron el reflejo del filo sagaz,
Vuelve a mis brazos mi vida que mis heridas puedes lavar,
No te asuste de este animal furtivo que solo defendió su alma,
De las hienas que de él se quisieron burlar…Vuelve a mi vida
Solo era el animal de mis entrañas, que ciegamente salió a matar!
Hipnotizado sintiendo aún el gusto del sabor,
Recorriendo entero sobre los saltos de alcohol ardiente,
Las preguntas que se ahogan sin razón,
¡Cual es el camino del perdón!,
Cuanto amor secuestró este día incierto,
Mi alma, ferviente gladiador, quedó abatida,
Esas lanzas que no eran para ti, te dejaron herida,
Y cuando pasó el bullicio de mi ciega guerra,
Maté también al amor que más quería,
No tengo remisión por no tener metro para mis palabras
Para mi hacha un bozal… como pude estar ciego,
Al apretar mi gatillo de palabras mortales,
El eco de mis dientes flageló a raudales,
Mariposa que tu peso dejaste sobre mis sépalos,
En mi rabia desmedida apreté mis puños,
Olvidando que estabas en ellos,
Acogida en silencio pero manteniendo el calor del nido,
No tengo remisión, ser yo, es mi castigo,
Me odio por no tener fronteras, por no poder dividirme,
No diferenciar un mar de una hoguera,
Te lastimé cuando menos merecías,
No me reconociste, mí mirada roja estaba perdida,
El odio enveneno mis frágiles días, y como un deja vu,
Tu corazón por mi latía, mi respirar…
Dime Dios como enmendar tanto desgarro,
Si no puedo explicar de raíz el principio sin que me mate el final,
Ten piedad de mis letras, no hay nada más que afilar,
Las espadas mostraron sus mellas, que timaron el tiempo de amar,
No hay nada más que tajar, el silencio me ahoga en océanos,
Las olas con su fuerza desvistieron, el ser que salió a cortar,
Sé que tus ojos están viendo, como vieron el reflejo del filo sagaz,
Vuelve a mis brazos mi vida que mis heridas puedes lavar,
No te asuste de este animal furtivo que solo defendió su alma,
De las hienas que de él se quisieron burlar…Vuelve a mi vida
Solo era el animal de mis entrañas, que ciegamente salió a matar!
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