Sebastian27
ArtianS
Lápiz en mano
(Espada del caballero)
hoja en mesa…
(escudo del guerrero)
Amor… amor mío.
Empuño mi espada y escucha lo que digo.
Recuerdo tu mirada, el día que nos vimos.
Tus mejillas sonrojaban ¿ves que no olvido?
Encorvabas tu cabeza mirando a tu ombligo,
Latiendo en mi corazón, ¡ay!, amor mío.
Mis palabras resonaban en tu alma,
Despertando el fuego en esa jaula.
Titubeabas sin sentido,
Al ver mis ojos encendidos.
Nos lanzamos al vacío a juntar nuestros cuerpos,
Caricias, abrazos y besos.
Venias a mi desafiando lo prohibido,
Corría hacia ti, esquivando el destino.
Rompimos la barrera de la pasión,
ahogándonos a los mares de fuego vivo.
Las lenguas arpías en desconsuelo,
Intentaron escondernos
Consumidas por desamores,
Triunfamos a sus anhelos.
Mi espada sigue empuñada y levanto mi escudo.
Aunque el tiempo ha pasado
Y digas que el fuego se ha apagado,
Repitiendo que no soy el mismo
Y sientes que te he olvidado.
No digas eso, amor mío.
Eres el alba de mi cielo,
Mi compañera de todas mis vidas.
Eres divinidad en mi oscuridad,
Reina luz, de mi reino,
Decorando mi castillo en mis batallas diarias.
No celes al poeta e insultes mis palabras,
El fuego eterno cura tus heridas,
Porque a ti es a quien amo
porque tu me has inspirado,
porque éste es mi regalo
y para tí es... esta poesía.
(Espada del caballero)
hoja en mesa…
(escudo del guerrero)
Amor… amor mío.
Empuño mi espada y escucha lo que digo.
Recuerdo tu mirada, el día que nos vimos.
Tus mejillas sonrojaban ¿ves que no olvido?
Encorvabas tu cabeza mirando a tu ombligo,
Latiendo en mi corazón, ¡ay!, amor mío.
Mis palabras resonaban en tu alma,
Despertando el fuego en esa jaula.
Titubeabas sin sentido,
Al ver mis ojos encendidos.
Nos lanzamos al vacío a juntar nuestros cuerpos,
Caricias, abrazos y besos.
Venias a mi desafiando lo prohibido,
Corría hacia ti, esquivando el destino.
Rompimos la barrera de la pasión,
ahogándonos a los mares de fuego vivo.
Las lenguas arpías en desconsuelo,
Intentaron escondernos
Consumidas por desamores,
Triunfamos a sus anhelos.
Mi espada sigue empuñada y levanto mi escudo.
Aunque el tiempo ha pasado
Y digas que el fuego se ha apagado,
Repitiendo que no soy el mismo
Y sientes que te he olvidado.
No digas eso, amor mío.
Eres el alba de mi cielo,
Mi compañera de todas mis vidas.
Eres divinidad en mi oscuridad,
Reina luz, de mi reino,
Decorando mi castillo en mis batallas diarias.
No celes al poeta e insultes mis palabras,
El fuego eterno cura tus heridas,
Porque a ti es a quien amo
porque tu me has inspirado,
porque éste es mi regalo
y para tí es... esta poesía.
Última edición:
::