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un cigarro siempre deja cosas malas u.u, lindo poema =)
Maripolis:
Un escrito bellisimo, con un tema para
reflexionar y que me afecta indirectamente.
Yo fumo pero jamas sera primero que
mi bella dama.
Saludos
Angel
hola
a veces uso mayúsculas y a veces no. las use o no lo hago en todo el escrito para que el lector perciba mi intención.
pero veo que en la historia educativa y terrible que nos deja como a veces pone las mayúsculas y a veces no: después de puntos suspensivos o de dos puntos vendría mayúscula
el relato (real o no) nace de una buena idea pero la ejecución me parece poco trabajada, estoy seguro de que poniéndole más tiempo lo podría vd. mejorar
saludos y respetos
Sentido Microrelato, la verdad es que el fumador es así, es más fuerte el deseo de llevarse el cigarrillo a los labios que degustar la rica cena que su esposa tiene preparada para compartir. Es fuerte el vicio y hay que dejarlo de una vez no más porque uno quiere, no por consejos, para los vicios se es cómo niños porfiados, no saben la tragedia que acarrean a su vida. También he sido fumadora, pero cuando digo "no más" es así, ya son siete años que no tengo el vicio. Entre amistades a veces dan ganas pero solo llego a la mitad, me desagrada el sabor que deja en la boca.
No sé si sea realidad o inspiración pero igual llega la historia, supiste transmitir, escribes muy bien este tipo de cosas. Jamás pierdes la secuencia en las ideas y atrapas al lector. Un abrazo, Maripolis.
Que tengas un buen fin de semana, amiga.
Sin dudas prefiere su vicio, cosas de la vida, grato detenerme en tu espacion querida amiga. bendiciones y un abrazo.
Buen relato amiga, para algunos es una realidad que se dan cuenta tarde, pero el vicio a más de uno es innegable, como en tu historia, ha sido un placer leerla, abrazos.
Un cigarrillo en el cenicero reclamando tu presencia fue lo único que dejaste Mi mirada se pierde recordando, añoro tu llegada cada tarde, siempre te esperaba con la cena lista. Tu saludo era un beso, después corrías al baño para encender un cigarrillo. Sabías lo desagradable que era para mí y el baño era tu refugio, pasaban minutos, a veces tenía que tocar la puerta y recordarte que la cena estaba servida. Yo creía entenderte pero era falso porque a pesar de vivir juntos tu alma no estaba conmigo.
Amabas más a tu cigarrillo que a mí pero lo entendía, al menos eso te hacía creer. Cuando te enteraste de esa enfermedad causada por lo que amabas, odiaste la vida y un poco a mí porque siempre te lo advertí. Pero aun así jamás lo dejaste. Una tarde fue tu partida, hojeando el periódico y con un cigarrillo a medio apagar .
Un duro relato. Lo que cuentas es mas real de lo que parece, muchas personas perecen por ese estúpido vicio.
Un beso Glendalis
Buen relato amiga, para algunos es una realidad que se dan cuenta tarde, pero el vicio a más de uno es innegable, como en tu historia, ha sido un placer leerla, abrazos.
Un cigarrillo en el cenicero reclamando tu presencia fue lo único que dejaste Mi mirada se pierde recordando, añoro tu llegada cada tarde, siempre te esperaba con la cena lista. Tu saludo era un beso, después corrías al baño para encender un cigarrillo. Sabías lo desagradable que era para mí y el baño era tu refugio, pasaban minutos, a veces tenía que tocar la puerta y recordarte que la cena estaba servida. Yo creía entenderte pero era falso porque a pesar de vivir juntos tu alma no estaba conmigo.
Amabas más a tu cigarrillo que a mí pero lo entendía, al menos eso te hacía creer. Cuando te enteraste de esa enfermedad causada por lo que amabas, odiaste la vida y un poco a mí porque siempre te lo advertí. Pero aun así jamás lo dejaste. Una tarde fue tu partida, hojeando el periódico y con un cigarrillo a medio apagar .
Un cigarrillo en el cenicero reclamando tu presencia fue lo único que dejaste Mi mirada se pierde recordando, añoro tu llegada cada tarde, siempre te esperaba con la cena lista. Tu saludo era un beso, después corrías al baño para encender un cigarrillo. Sabías lo desagradable que era para mí y el baño era tu refugio, pasaban minutos, a veces tenía que tocar la puerta y recordarte que la cena estaba servida. Yo creía entenderte pero era falso porque a pesar de vivir juntos tu alma no estaba conmigo.
Amabas más a tu cigarrillo que a mí pero lo entendía, al menos eso te hacía creer. Cuando te enteraste de esa enfermedad causada por lo que amabas, odiaste la vida y un poco a mí porque siempre te lo advertí. Pero aun así jamás lo dejaste. Una tarde fue tu partida, hojeando el periódico y con un cigarrillo a medio apagar .
Muy bueno amiga mía, pase un rato realmente fantástico en cuanto al relato, sobre lo que implica...No tanto, pues yo fui fumador deje de fumar y después de diez años volví a fumar, se que es un asco pero me ayuda con ciertos problemas que tenemos.
Un abrazo y beso de tu amigo José Manuel.
Ay amiga Mariposa, las adicciones son peligrosas y un cigarrillo te aspira a ti en lugar de tú a él, a veces nos damos cuenta de ello demasiado tarde. Tu relato me ha encantado porque escribes genial. Besazos mi preciosa amiga, estrellas todas las que brillan.
Te felicito, un buen mensaje claro y preciso. Yo soy antitabaco acérrima, no soporto su nauseabundo olor y menos el aliento de un fumador. No entiendo a los que fuman a pesar de que saben el daño que se causan. Un gran abrazo y miles de besos.
orales!!! mi estimada: dos veces he leído hoy este relato y cada vez me gusta mas. un placer leerle, un abrazo fuerte.
¡Hola Lis!
Jamás me ha gustado fumar, creo que eso puede ser hereditario ya que ni mis padres ni mi abuelos fuman; no soporto a alguien que fume y mucho menos si es una mujer, tal vez algo de machismo, jaaaaaaaaaaaaaaaaaj.
Buen escrito.
Sigifredo
Es triste, es el VERDADERO lamento del silencio, de las cercanías destructivas.
Un abrazo desde este otro lado!
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