Catorce

Suave ritmo de luciérnaga acompasado de calendas
Que adormeces los sueños y despiertas las velas.

Quevedo maravilla encrucijado en azucenas,

Avasallado de noche, enamorado de sendas.


Éxtasis de aire soleado de noche

De tigres brillantes sobre dragones rojos

Blake mutilado de frenesí rebobinado

Levitando como rosas, rosas del otoño.


Locura de besos amalgamada de espíritu

Rubí de duende y lindeza de arpa

Holderlin en fuga de furias fantasmas

Dolor de latido en mañanas diáfanas.


Adrenalina de cisnes ahogados de hierro

Huesos cortados, rasgadas las tardes

Oh dulce Hernández rabioso de ojos,

Sudoroso en guadañas, perfilado en nostalgia.


Amapolas retiradas en ceniza de cementerio

Retorciéndose cerradas y afilándose de mariposa

Baudelaire de tormenta, Baudelaire de escoldo

Bañándose tu savia en océanos de tristeza.


Niñas sin sonrisa ataviadas de romance

Subiendo escaleras que conducen a nada

Locas de Lorca, caminantes de cascada

Moradoras del viento, asfixiadas de agujero.


Brisa hechizada de vendavales silentes

Suplicante de lágrima embriagada de esqueleto.

Con Juan Ramón retozabas montañas,

Humeabas los ríos, absorbías los cierzos.


Lamento de ecuaciones asombrado de lunas

Con soledades de vino erosionadas de brújula

Guillén de alegría estropeada, Dios de suspiro

De melancolía matemática, de emoción de duna.


Paloma al vuelo herida de lástimas

Con fulgor apasionado de esmeraldas efervescentes.

Alberti noctámbulo de liebres de alma

Vaporizando el agua abochornada de serpientes.


Anhelo coralino de piedras salvadas de campana

Zarpazo envuelto en polvo, polvo envuelto en silencio

Salinas, sal del día, noche del hada

Cuando sufrir no es morir sino sentir la alborada.


Vacío de nieve en la mueca del loco

Vómito de rosas y espirales de magma

Poesía de Cernuda Apocalipsis de añoranza

Con un no sé qué que da todo y que sabe a poco.


Placer selvático de amargura entusiasmada

Púrpuras sonrojados dormidos de azúcar

Dulce Octavio acristalado de mieles nómadas

En el lento constreñirse de tus melifluas olas.


Caricia de lluvia en cuchillos de desierto

De un querer saber aún sabiéndolo todo.

Aleixandre de hojas, Aleixandre de cielo,

Aleixandre de tierra, Aleixandre de fuego.


Nudos de delirio en labio de nubes

Poesía sensualizada de sonidos castaños

Neruda gran Neruda, el del sosiego en desmayo,

El del sabor en colores, el de las ninfas naranja.


He aquí 14 poetas sin nombrar a otros muchos

Que explosionaron poemas como libélulas de sangre

He aquí 14 almas sombreadas de día,

Desquiciadas de noche, soñadoras de aire.


Bonitas letras nos dejas para esos catorce grandes poetas, merecido poema. Ha sido un placer pasa por tu espacio y dejar mi huella en él. Te dejo estrellas para tu pluma y reputación merecida por mi parte. Un beso y un abrazo para ti. Tere
 
Bonitas letras nos dejas para esos catorce grandes poetas, merecido poema. Ha sido un placer pasa por tu espacio y dejar mi huella en él. Te dejo estrellas para tu pluma y reputación merecida por mi parte. Un beso y un abrazo para ti. Tere

Agradezco tu comentario, estrellas e interés. Un saludo
 

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