camicho
Poeta asiduo al portal
¡Siente el ritmo!
La melodía del silencio
invita a que bailes.
Su piel húmeda
resguarda del punzante frío
impuesto.
Las nubes se frotan
y sus chispas
agrietan los cielos
en fragmentos escasos.
Un retazo de universo ha birlado
y lo entrega en abrazos.
La lluvia de sus besos
empieza erosionando la arcilla
que maquilla
las ansias por su aliento.
La fragancia de tierra húmeda
entrelaza los dedos
mimetizando todo
en aquellos ecos.
Flores saciadas
jadean casi exhaustas,
retozan entre los capullos.
La brisa exhala los segundos
apaciguando
el trémolo de hojas salpicadas.
Al instante charcos cristalinos
reflejan miradas,
desde las cuales
se izan en columnas las almas;
vaporosas se cortejan
mientras ascienden.
Se hacen una
y las dudas se arrullan
al asomo del astro,
con luz de su cálida sonrisa.
La melodía del silencio
invita a que bailes.
Su piel húmeda
resguarda del punzante frío
impuesto.
Las nubes se frotan
y sus chispas
agrietan los cielos
en fragmentos escasos.
Un retazo de universo ha birlado
y lo entrega en abrazos.
La lluvia de sus besos
empieza erosionando la arcilla
que maquilla
las ansias por su aliento.
La fragancia de tierra húmeda
entrelaza los dedos
mimetizando todo
en aquellos ecos.
Flores saciadas
jadean casi exhaustas,
retozan entre los capullos.
La brisa exhala los segundos
apaciguando
el trémolo de hojas salpicadas.
Al instante charcos cristalinos
reflejan miradas,
desde las cuales
se izan en columnas las almas;
vaporosas se cortejan
mientras ascienden.
Se hacen una
y las dudas se arrullan
al asomo del astro,
con luz de su cálida sonrisa.