Raamses
Poeta asiduo al portal
I
Confiemos en el segundo dichoso
en el cual bajas de las nubes
a atravesar el polen de mis padros
con un gusto adormecedor y vago
señorita alada.
Todo aquí abajo es tan verde
que enceguece a a la admiración
sometida además por un rubí amarillo
entonces te sientes segura de estar perdida
dama de los aires.
Los misterios te pertenecen
si buscas las respuestas de sólo caminar
encontrarás cansancio de lo divertido que es
ese laberinto donde te escondí las respuestas
en mis trampas de feromonas.
A la de piedra-papel-tijera
ganarás lo que se gana sólo perdiendo
en un idioma de burbujas en el aire
el mensaje de que te sientes bien
para el riesgo de sentirte enamorada.
(Y la prisión de libertad para dos
no me pareció suficiente...)
II
Aceptaste complaciente las estrellas
cuando yo las forzaba a aparecer
en pleno mediodia arrogante
sabes, maldita sea cuando
no es un momento hermoso.
Me contaste que los naranjas del horizonte
eran para que corrieras desnuda
pero desde siempre yo odié
deteste la forma en que anochece
mujer con alas, las mariposas van vestidas.
Una vez bajo las luna engreida
yo siempre enciendo luciernagas
pero tú nunca aprecias
cuando derroto a la naturaleza
sólo para que tu parezcas prominente
tampoco te importa saber porque eres feliz
feliz conmigo.
¡Ya basta!
y eso no es cierto...
es mentira y lo sabes...
¿de dónde lo has sacado?
!yo no he cambiado!
son sólo ideas tuyas
mariposa que ya no me escribe
cuando sucede el alba.
(¿por qué demonios te quedas callada?)
III
¿Dónde está tu gratitud?
sé que piensas escapar
de un supuesto estancamiento
cuando más estruendos se escuchan
decides correr espantada
gritando argumentos de confusión
alegando tu propio espacio y tiempo
!sabía que insultarías todo lo que recibiste!
pero tu insulto será cobrado.
IV
Me hiciste cambiar aquel paraíso
por este nido de ratas
cuando yo más te quería
el eco contra los barrotes lo comprueba
sometido con ésto a sentir lo correcto
porque yo sabía que tú ibas a volar
apenas yo me durmiera
aunque tu grito antes del disparo fuera:
te amaré por siempre.
Confiemos en el segundo dichoso
en el cual bajas de las nubes
a atravesar el polen de mis padros
con un gusto adormecedor y vago
señorita alada.
Todo aquí abajo es tan verde
que enceguece a a la admiración
sometida además por un rubí amarillo
entonces te sientes segura de estar perdida
dama de los aires.
Los misterios te pertenecen
si buscas las respuestas de sólo caminar
encontrarás cansancio de lo divertido que es
ese laberinto donde te escondí las respuestas
en mis trampas de feromonas.
A la de piedra-papel-tijera
ganarás lo que se gana sólo perdiendo
en un idioma de burbujas en el aire
el mensaje de que te sientes bien
para el riesgo de sentirte enamorada.
(Y la prisión de libertad para dos
no me pareció suficiente...)
II
Aceptaste complaciente las estrellas
cuando yo las forzaba a aparecer
en pleno mediodia arrogante
sabes, maldita sea cuando
no es un momento hermoso.
Me contaste que los naranjas del horizonte
eran para que corrieras desnuda
pero desde siempre yo odié
deteste la forma en que anochece
mujer con alas, las mariposas van vestidas.
Una vez bajo las luna engreida
yo siempre enciendo luciernagas
pero tú nunca aprecias
cuando derroto a la naturaleza
sólo para que tu parezcas prominente
tampoco te importa saber porque eres feliz
feliz conmigo.
¡Ya basta!
y eso no es cierto...
es mentira y lo sabes...
¿de dónde lo has sacado?
!yo no he cambiado!
son sólo ideas tuyas
mariposa que ya no me escribe
cuando sucede el alba.
(¿por qué demonios te quedas callada?)
III
¿Dónde está tu gratitud?
sé que piensas escapar
de un supuesto estancamiento
cuando más estruendos se escuchan
decides correr espantada
gritando argumentos de confusión
alegando tu propio espacio y tiempo
!sabía que insultarías todo lo que recibiste!
pero tu insulto será cobrado.
IV
Me hiciste cambiar aquel paraíso
por este nido de ratas
cuando yo más te quería
el eco contra los barrotes lo comprueba
sometido con ésto a sentir lo correcto
porque yo sabía que tú ibas a volar
apenas yo me durmiera
aunque tu grito antes del disparo fuera:
te amaré por siempre.