ASTRO_MUERTO
Poeta fiel al portal
PRIMERO
.
.
.
.
Yo poseo un reloj inverso
y un peñasco atado al cuello inevitable.
Detesto las figuras despampanantes,
la prefabricación absurda, innecesaria,
la presunción de estereotipo sustentada
.....................en la impresión a priori,
la escuálida falacia en la proverbia occidental, y sí, inútil, colosal,
dando, martillándome de lleno el tímpano ambidiestro.
Detesto el mundo, lleno, repleto
.....................de colúmbidos y paseriformes oblicuos.
Yo no almuerzo de repente.
No soy caballo viejo y sin embargo, sólo troto.
Relincho, con la frecuencia gigantesca del dolor y la queja,
la disconformidad pasiva, el desequilibrio
.....................al asecho visceral de mi cordura,
la circunstancia maldita y no obstante, yo soy el que gana.
Tomo el té, camino por las plazas y no ceno. Me detesto,
duermo poco y luego pienso,
y pienso en el pensamiento y en pensar me vuelvo loco,
y pienso,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativa y fehacientemente pienso:
No se puede ser poeta, sin machacar unas cuántas palomas
.....................con el canto de la lengua,
sin transitar a pie pelado un sendero lleno de espinas y gusanos
.....................y pisarles de repente,
.....................cuando nunca fuere necesario. No se puede,
sin quemar al himenóptero con lupa bajo el sol,
ni arrancar el espinazo de un lagarto con la huincha de medir tronchada.
No se puede ser poeta,
sin saludar el ojo de un muchacho con un lazo de hierro,
sin acribillar gorriones en el patio,
.....................con la garganta henchida de vocablos,
¡sin ser una isla miserable en un enorme mar de zombis!
Yo me muevo en mis aguas,
alzo la mano saludando a las cuestiones y soy pobre, horrible, y soy triste,
y soy la espalda a la lectura, el que cierra los libros
y abre el ojo matricial del mundo propio.
Y así las cosas, me desprendo
de toda la hojarasca impresa,
suponiendo, pretendiendo que soy grande, empero, un NN,
megalómano, Cortés, el gran actor
.....................que vibra al son del estado original de la existencia.
Aborrezco la búsqueda de la felicidad-narcótica, y sufro, sufro,
sufro porque vos, mujer Celeste, bella Isis, sufrís también conmigo,
pero triplemente y sufro, porque no se colma mi vacío,
porque haciendo muecas despreciables atravieso la ruta de los signos,
y no obstando,
trágome los pretenciosos decálogos,
su prohibición al parecido,
su negación a la originalidad, a la inventiva, y,
cayéndose mis dientes, regurgito un monólogo
lleno de ímpetu:
.....................1. Evolución es variación. Nadie imita, ¡carajo!
.....................Porque no hay progreso sin réplica ni originalidad sin pretensión,
.....................y no es pecado, Señor, creerse el cuento, matar al príncipe y violar a la doncella.
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Yo poseo un reloj inverso
y un peñasco atado al cuello inevitable.
Detesto las figuras despampanantes,
la prefabricación absurda, innecesaria,
la presunción de estereotipo sustentada
.....................en la impresión a priori,
la escuálida falacia en la proverbia occidental, y sí, inútil, colosal,
dando, martillándome de lleno el tímpano ambidiestro.
Detesto el mundo, lleno, repleto
.....................de colúmbidos y paseriformes oblicuos.
Yo no almuerzo de repente.
No soy caballo viejo y sin embargo, sólo troto.
Relincho, con la frecuencia gigantesca del dolor y la queja,
la disconformidad pasiva, el desequilibrio
.....................al asecho visceral de mi cordura,
la circunstancia maldita y no obstante, yo soy el que gana.
Tomo el té, camino por las plazas y no ceno. Me detesto,
duermo poco y luego pienso,
y pienso en el pensamiento y en pensar me vuelvo loco,
y pienso,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativamente,
reiterativa y fehacientemente pienso:
No se puede ser poeta, sin machacar unas cuántas palomas
.....................con el canto de la lengua,
sin transitar a pie pelado un sendero lleno de espinas y gusanos
.....................y pisarles de repente,
.....................cuando nunca fuere necesario. No se puede,
sin quemar al himenóptero con lupa bajo el sol,
ni arrancar el espinazo de un lagarto con la huincha de medir tronchada.
No se puede ser poeta,
sin saludar el ojo de un muchacho con un lazo de hierro,
sin acribillar gorriones en el patio,
.....................con la garganta henchida de vocablos,
¡sin ser una isla miserable en un enorme mar de zombis!
Yo me muevo en mis aguas,
alzo la mano saludando a las cuestiones y soy pobre, horrible, y soy triste,
y soy la espalda a la lectura, el que cierra los libros
y abre el ojo matricial del mundo propio.
Y así las cosas, me desprendo
de toda la hojarasca impresa,
suponiendo, pretendiendo que soy grande, empero, un NN,
megalómano, Cortés, el gran actor
.....................que vibra al son del estado original de la existencia.
Aborrezco la búsqueda de la felicidad-narcótica, y sufro, sufro,
sufro porque vos, mujer Celeste, bella Isis, sufrís también conmigo,
pero triplemente y sufro, porque no se colma mi vacío,
porque haciendo muecas despreciables atravieso la ruta de los signos,
y no obstando,
trágome los pretenciosos decálogos,
su prohibición al parecido,
su negación a la originalidad, a la inventiva, y,
cayéndose mis dientes, regurgito un monólogo
lleno de ímpetu:
.....................1. Evolución es variación. Nadie imita, ¡carajo!
.....................Porque no hay progreso sin réplica ni originalidad sin pretensión,
.....................y no es pecado, Señor, creerse el cuento, matar al príncipe y violar a la doncella.
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