Childe Harold
Poeta recién llegado
Vendrá el Poeta
Habrá un día. Un día claro
en el que los apagados soles de la noche
iluminarán las gargantas oscuras
de la Humanidad.
Esta perra Humanidad
de corazones rellenos de vacío.
De odio controlado
y de esperanza a seis cuotas sin regargo.
Bajaremos todos desde la colina,
desde el tercer piso.
Desde el hospital abarrotado.
Desde la playa.
Desde el bosque más frondoso.
Desde las húmedas barracas.
Subiremos a dar palmas.
A aplaudir a ese hijo del hombre...
Veremos versos erigidos en llamaradas.
Palabras nunca escritas ni pronunciadas.
leeremos la amarga tinta del corazón.
No habrá ojos para poder ver,
ni oídos para poder oir.
No habrá llanto ni silencio.
No habrá risa ni congoja...
Vendrá con su humilde estirpe
de caballero solitario.
De bohemio mentiroso
con la verdad más olvidada.
Con todos los universos
apilados en su alforja descosida.
Vendrá sin pedir permiso,
callado pero gritando.
Con las manos sucias de amasar el barro.
De pintar las nubes.
De alisar los campos.
Vendrá...
Tarde o temprano, pero vendrá.
Con un poema antiquísimo.
Con uno que hemos leído sin darnos cuenta.
Vendrá desde lejos.
Desde la cercanía más profunda del alma...
¡Vendrá el Poeta!
Habrá un día. Un día claro
en el que los apagados soles de la noche
iluminarán las gargantas oscuras
de la Humanidad.
Esta perra Humanidad
de corazones rellenos de vacío.
De odio controlado
y de esperanza a seis cuotas sin regargo.
Bajaremos todos desde la colina,
desde el tercer piso.
Desde el hospital abarrotado.
Desde la playa.
Desde el bosque más frondoso.
Desde las húmedas barracas.
Subiremos a dar palmas.
A aplaudir a ese hijo del hombre...
Veremos versos erigidos en llamaradas.
Palabras nunca escritas ni pronunciadas.
leeremos la amarga tinta del corazón.
No habrá ojos para poder ver,
ni oídos para poder oir.
No habrá llanto ni silencio.
No habrá risa ni congoja...
Vendrá con su humilde estirpe
de caballero solitario.
De bohemio mentiroso
con la verdad más olvidada.
Con todos los universos
apilados en su alforja descosida.
Vendrá sin pedir permiso,
callado pero gritando.
Con las manos sucias de amasar el barro.
De pintar las nubes.
De alisar los campos.
Vendrá...
Tarde o temprano, pero vendrá.
Con un poema antiquísimo.
Con uno que hemos leído sin darnos cuenta.
Vendrá desde lejos.
Desde la cercanía más profunda del alma...
¡Vendrá el Poeta!