GRECHKA LEE MALDONADO
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre la niebla de la noche
escuche un lamento,
sollozos marchitos,
por la desventura,
suplicas de ternura,
retumbaban en el silencio,
cuanta desdicha,
se prestaba,
en el abismo,
De su alma...
Gritos laceraban
el vestigio,
de un espíritu vencido,
ansias maltrechas,
sueños dormidos,
en la ignorancia,
del olvido,
lagrimas susurraban,
la agonía,
De su pena...
Caminos tenebrosos
huellas marcadas,
irrumpían a su paso,
sombras se esparcían,
como espectros,
ya marcados por almas,
en destierro,
cuánta amargura
afloraba,
De su pecho...
Recuerdos alimentaban
su espíritu embravecido,
agredían con desprecio,
mutilando como garras,
el estrago,
de su ingenio,
suspiros se perdían,
entre quimeras de la nada,
desolando cada paso,
Que adelantaba en su camino...
Cuanta desdicha
puede guardar,
un alma,
en el exilio,
crudo escenario,
de una realidad entumecida,
rastros denigrantes,
que laceran,
la belleza,
De un sueno corrompido...
Gritos que retumban,
voluntad,
que se levanta,
entre suspiros,
de esperanza,
pasiones que resurgen,
como mares de templanza,
añorando,
el despertar,
de conciencias ya olvidadas...
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