campanilla
Poeta recién llegado
No me sueltes
Pérdida y sin salida,
me encontraba en aquella guarida.
La primera mano que palpé
fue la tuya,
detrás de aquel cálido amanecer.
En ese momento,
algo en mi se removió,
algo en mi volvió a crecer
y esa era la semilla del querer.
A tus brazos me lancé,
sin apenas reparo alguno.
" Abrázame fuerte y no me sueltes",
fueron las primeras palabras que pronuncié.
Los primeros pasos que anduve,
fueron contigo de la mano
y desde entonces hasta hoy,
puedo decir sin reparo alguno
que te quiero,
desde aquí hasta el último atardecer.