darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Astigmatismo mental
de una consciencia melancólica.
Defectos inexistentes,
todo era rosa en el jardín enfermo
de mis anhelos.
Eras perfecta,
Cibeles de la ternura,
de las caricias,
de la sutileza;
de mi martirio.
Tal vez me olvides
en el pretérito de la alegría
o te dé amnesia
en un pasado halagüeño.
Una sibilina frustración atosiga mi pecho
que arde como antorcha flamígera
de amores.
Eras excelente,
te adoré como a un credo idílico,
como un misterio lunar
o como ese meteorito que abraza
tu atmósfera.
Con tus manos mi faz descansaba
en un canapé gaseoso e inasible.
Pérfido corazón,
imprecación divina,
júbilo fatal.
Deidad de mi pasión,
se me acabaron los sinónimos desanimados
por tu rechazo.
Alba estela que titila
en el zinc incorpóreo
de mi subconsciente.
Los instantes me traen imborrables historias;
ahora mi imagen se consumió en tu memoria.