martamarques
Poeta adicto al portal
Muerte anunciada
Ha confundido su norte
y ha perdido su alborada;
quedó destruido el aplomo
que siempre lo acompañaba.
Con el caballo en el monte
cabalga con la esperanza,
por ahora no hay atisbo
que confunda la mirada.
¡Ay! Los bellacos del norte
mala luz, oscura su alma,
se llevaron el lucero,
¡El buen lucero del alba!
La misma que él adornó
con mirtos y flores blancas,
el día que desposaron
blancas palomas volaban.
I
Bajo la noche silente,
y su recuerdo en al alma,
se cobijó con su manto,
con la montura de cama.
¡Ay! Si pudiera encontrarla!
dime lunita de plata
alúmbrame el buen sendero
el corazón, la esperanza.
Entre montes y olivares
atisba una luz muy blanca,
detiene su fiel caballo,
y los conejos se espantan.
II
Con hoja de acero madre
brilla la noche estrellada,
desmontan muy sigilosos,
el compadre y su navaja.
-¡Vengo a buscar mi mujer
la que tienen secuestrada!
Las voces desnudan miedo
mas no quieren entregarla.
Viste de negro la muerte
tiñe color escarlata,
mil rosas le aparecieron,
donde la seda bordaba.
A las patas de los bueyes
yace su amor degollada,
huracán embravecido
ciego de ira ¡Mata y mata!
Cuando por fin vio la muerte,
sintió que su alma lloraba,
cogió su amada en los brazos,
sus labios ni una palabra.
Llora gitano su suerte
bajo esta luna de plata,
sus ojos son dos carbones
ahogados con sus lagrimas
y el corazón roto en dos
por el filo de la parca.
Marta marques
Ha confundido su norte
y ha perdido su alborada;
quedó destruido el aplomo
que siempre lo acompañaba.
Con el caballo en el monte
cabalga con la esperanza,
por ahora no hay atisbo
que confunda la mirada.
¡Ay! Los bellacos del norte
mala luz, oscura su alma,
se llevaron el lucero,
¡El buen lucero del alba!
La misma que él adornó
con mirtos y flores blancas,
el día que desposaron
blancas palomas volaban.
I
Bajo la noche silente,
y su recuerdo en al alma,
se cobijó con su manto,
con la montura de cama.
¡Ay! Si pudiera encontrarla!
dime lunita de plata
alúmbrame el buen sendero
el corazón, la esperanza.
Entre montes y olivares
atisba una luz muy blanca,
detiene su fiel caballo,
y los conejos se espantan.
II
Con hoja de acero madre
brilla la noche estrellada,
desmontan muy sigilosos,
el compadre y su navaja.
-¡Vengo a buscar mi mujer
la que tienen secuestrada!
Las voces desnudan miedo
mas no quieren entregarla.
Viste de negro la muerte
tiñe color escarlata,
mil rosas le aparecieron,
donde la seda bordaba.
A las patas de los bueyes
yace su amor degollada,
huracán embravecido
ciego de ira ¡Mata y mata!
Cuando por fin vio la muerte,
sintió que su alma lloraba,
cogió su amada en los brazos,
sus labios ni una palabra.
Llora gitano su suerte
bajo esta luna de plata,
sus ojos son dos carbones
ahogados con sus lagrimas
y el corazón roto en dos
por el filo de la parca.
Marta marques