RAMIPOETA
– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
VENENO MORTAL
Llegaste como Aurora de una tibia mañana,
tu fuiste la primera y radiante luz del día,
llegaste en la fragancia de blancas Madreselvas,
a ofrecerme esperanza y acabar con mi pena.
Tu belleza esparcía, mi dolor, mi tristeza,
convirtiendo de pronto mi pena en alegría,
¡Milagro! La borrasca se ablandaba en seguida
porque el amor volvía, a tocar en mi puerta.
Cuando pude mirarme en tus ojos de frente,
me ilusionó tu rostro ¡Fragante! ¡Esplendoroso!
Se esfumó como el viento mi pesar angustioso
por las ansias inmensas de querer detenerte.
Tu mirada coqueta con fuerza me atraía,
que el corazón de gozo volvió a latir con fuerza,
el miedo de perderte pronto se disolvía,
cuando en mis brazos tibios parecías de fiesta.
¡Cómo me estremecías! Hasta hoy lo recuerdo.
Fingiendo un falso amor que solo duró un día,
imaginar no pude que en un ardiente beso
escondieras la savia de tanta hipocresía .
Así bebí al instante, sin antídoto alguno,
un Amor tempestuoso que aplacó mi ansiedad,
embriagado al instante, en mi mente perdida,
comprendí que he bebido un veneno mortal.
Más cuando me di cuenta que ya desfallecía,
me incorporé con rabia, pidiendo explicación,
tu respuesta fue franca y con alevosía,
dijiste no ser hembra para un solo varón.
Ramiro Ponce P.
Llegaste como Aurora de una tibia mañana,
tu fuiste la primera y radiante luz del día,
llegaste en la fragancia de blancas Madreselvas,
a ofrecerme esperanza y acabar con mi pena.
Tu belleza esparcía, mi dolor, mi tristeza,
convirtiendo de pronto mi pena en alegría,
¡Milagro! La borrasca se ablandaba en seguida
porque el amor volvía, a tocar en mi puerta.
Cuando pude mirarme en tus ojos de frente,
me ilusionó tu rostro ¡Fragante! ¡Esplendoroso!
Se esfumó como el viento mi pesar angustioso
por las ansias inmensas de querer detenerte.
Tu mirada coqueta con fuerza me atraía,
que el corazón de gozo volvió a latir con fuerza,
el miedo de perderte pronto se disolvía,
cuando en mis brazos tibios parecías de fiesta.
¡Cómo me estremecías! Hasta hoy lo recuerdo.
Fingiendo un falso amor que solo duró un día,
imaginar no pude que en un ardiente beso
escondieras la savia de tanta hipocresía .
Así bebí al instante, sin antídoto alguno,
un Amor tempestuoso que aplacó mi ansiedad,
embriagado al instante, en mi mente perdida,
comprendí que he bebido un veneno mortal.
Más cuando me di cuenta que ya desfallecía,
me incorporé con rabia, pidiendo explicación,
tu respuesta fue franca y con alevosía,
dijiste no ser hembra para un solo varón.
Ramiro Ponce P.
Última edición: