cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llegaste de carne para ser querida,
para ser tal vez musa o diva,
o madre, o mujer entrañable
que despierta y reanima.
Porque con tus labios se fermenta el deseo
de este ardiente anhelo que me llama
y son el siempre hechizo
que guardo en cada noche, bajo la almohada.
Y el poder soñar contigo
es todo mi delirio
el cual persigo para poder ser tu amigo;
y besar tus pies de porcelana
y navegar en tus océanos
y cubrirte de estrellas
y acariciar tus años en cada amanecer.
Para cuando tus ojos se vistan de seda
y tus cabellos de gala blancos cual cordillera
anuncien un pasado
que ya se fue.
Porque llegaste para ser querida
¡oh! Creatura divina
que llevas por nombre ¡mujer!
para ser tal vez musa o diva,
o madre, o mujer entrañable
que despierta y reanima.
Porque con tus labios se fermenta el deseo
de este ardiente anhelo que me llama
y son el siempre hechizo
que guardo en cada noche, bajo la almohada.
Y el poder soñar contigo
es todo mi delirio
el cual persigo para poder ser tu amigo;
y besar tus pies de porcelana
y navegar en tus océanos
y cubrirte de estrellas
y acariciar tus años en cada amanecer.
Para cuando tus ojos se vistan de seda
y tus cabellos de gala blancos cual cordillera
anuncien un pasado
que ya se fue.
Porque llegaste para ser querida
¡oh! Creatura divina
que llevas por nombre ¡mujer!