AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
Palabras del Ángel:
Me duele tu contusión del alma,
cuando anhelas un beso,
y éste no llega
Siento dolor por tu expectativa,
por tu desasosiego;
por el amor,
que desaguas como ríos
y que se contamina
por el olvido, o la ignorancia
Duelen los arcoíris
por abundancia de malevolencia,
por incertidumbre y desaire.
Me apena ver el hambre,
La sed, la ansiedad,
de la gente que aún
creen en Dios
Amigo, amiga:
solo tengo dos manos:
utilízalas
Soy tu ángel.
La víctima el herido, el que sueña:
¿ Qué puedo hacer con las manos de un ángel?
Quizás curar mi herida tan profunda
O tal vez usarlas, para uncir mi llaga
Con esas manos: fuertes, ataría a mi agresor.
Dime buen ángel, ¿podría yo aprovechar
tus manos para cincelar el mármol,
y darle forma a un amor ideal?
Y el abandonado: ¿crees amigo mío,
que tus manos serían capaces
de destruir mi soledad?
Don pesimista: ¿qué puedo hacer
Con las manos de un inútil ángel,
Ojalá te cortaran las alas ¡baboso!
Y el soñador, el poeta: ¿Podrán
tus brazos resistir mi peso?
el ángel: pueden amigo mío
Entonces llévame en un vuelo,
para ver los colores del cielo,
de las montañas, del mar.
Encúmbrame un poco alto
para ver la gente, de lejos
y no percibir sus sonidos,
ni sus odios vanidosos, ni sus guerras,
remóntame, buen ángel, para estar cerca
del sol y ver el color de los bosques,
de los ríos, de las flores, de las nubes,
pero sobre todo amigo mío,
reálzame mucho, para estar más cerca
de ese Creador bondadoso, de la vida
Augus 02 julio 2012.
Me duele tu contusión del alma,
cuando anhelas un beso,
y éste no llega
Siento dolor por tu expectativa,
por tu desasosiego;
por el amor,
que desaguas como ríos
y que se contamina
por el olvido, o la ignorancia
Duelen los arcoíris
por abundancia de malevolencia,
por incertidumbre y desaire.
Me apena ver el hambre,
La sed, la ansiedad,
de la gente que aún
creen en Dios
Amigo, amiga:
solo tengo dos manos:
utilízalas
Soy tu ángel.
La víctima el herido, el que sueña:
¿ Qué puedo hacer con las manos de un ángel?
Quizás curar mi herida tan profunda
O tal vez usarlas, para uncir mi llaga
Con esas manos: fuertes, ataría a mi agresor.
Dime buen ángel, ¿podría yo aprovechar
tus manos para cincelar el mármol,
y darle forma a un amor ideal?
Y el abandonado: ¿crees amigo mío,
que tus manos serían capaces
de destruir mi soledad?
Don pesimista: ¿qué puedo hacer
Con las manos de un inútil ángel,
Ojalá te cortaran las alas ¡baboso!
Y el soñador, el poeta: ¿Podrán
tus brazos resistir mi peso?
el ángel: pueden amigo mío
Entonces llévame en un vuelo,
para ver los colores del cielo,
de las montañas, del mar.
Encúmbrame un poco alto
para ver la gente, de lejos
y no percibir sus sonidos,
ni sus odios vanidosos, ni sus guerras,
remóntame, buen ángel, para estar cerca
del sol y ver el color de los bosques,
de los ríos, de las flores, de las nubes,
pero sobre todo amigo mío,
reálzame mucho, para estar más cerca
de ese Creador bondadoso, de la vida
Augus 02 julio 2012.