Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Quién no se contradice por amor?,
lo escuché de una boca fluida,
me hizo meditar sobre la pregunta,
más que pregunta en mis oídos sonó afirmación,
esa misma que te gustaría paladear,
cuando el amor se te ha escapado
y ansías que con palabras despectivas,
te haga morder la lengua,
para recuperar lo perdido.
Y ¡¡que importa!!!.
sí te contradices por amor,
pues la contradicción sabe a dulce entre tus labios
y no una acalorada blasfemia,
que vociferaría tu carraspeada garganta
arrullas esos cánticos
que se dispone a bailar a tu alrededor
y grazna tu herida,
sácala sin temor,
pues sólo el aullido se escucha,
más el silencio te corroerá sin compasión
y acunaras desesperanza
que se sentará a tu lado
y no dejará pararte ante un nuevo guiño.
¿Quién no se contradice por amor?,
una pregunta dolorosa,
que rebana mis venas cuando suena en mi cabeza,
y solo atino a quedar inerte
ante el autodeguello
que conservo en mi garganta,
sólo me queda la paz
de haberme contradicho
por haber absuelto al amor...
lo escuché de una boca fluida,
me hizo meditar sobre la pregunta,
más que pregunta en mis oídos sonó afirmación,
esa misma que te gustaría paladear,
cuando el amor se te ha escapado
y ansías que con palabras despectivas,
te haga morder la lengua,
para recuperar lo perdido.
Y ¡¡que importa!!!.
sí te contradices por amor,
pues la contradicción sabe a dulce entre tus labios
y no una acalorada blasfemia,
que vociferaría tu carraspeada garganta
arrullas esos cánticos
que se dispone a bailar a tu alrededor
y grazna tu herida,
sácala sin temor,
pues sólo el aullido se escucha,
más el silencio te corroerá sin compasión
y acunaras desesperanza
que se sentará a tu lado
y no dejará pararte ante un nuevo guiño.
¿Quién no se contradice por amor?,
una pregunta dolorosa,
que rebana mis venas cuando suena en mi cabeza,
y solo atino a quedar inerte
ante el autodeguello
que conservo en mi garganta,
sólo me queda la paz
de haberme contradicho
por haber absuelto al amor...