Lope
Poeta adicto al portal
Sentado a la orilla del sistema solar,
me encuentro moribundo,
vagando por el mundo,
con ganas de poderte besar.
Mis labios secos con restos de sal,
se desprenden de mi boca y desembocan en la mar.
Respiro arena y bailo con una sirena,
mientras la mañana se digna a llegar.
Entonces aquella sirena piel morena se va
y me deja con una faena desde la alcoba.
Mientras yo aulló a la luna llena,
cuál lobo que lo haría por una lobezna.
Y desaparece en la penumbra del sol,
me alumbra la obscuridad cuando estoy solo.
No sé que hacer mientras amanece
y me cubro de palabras en alcohol.
Ya se me pasará, yo lo sé.
No hay por qué preocuparse.
Cierro los ojos y me tranquilizo.
Vuelve a llegar esa sirena,
que me sodomizó.
Ella tiene un lazo conmigo cuál cadena,
cuál hipoteca que tiene en mi piso,
si mi vida es suya y eterna.
me encuentro moribundo,
vagando por el mundo,
con ganas de poderte besar.
Mis labios secos con restos de sal,
se desprenden de mi boca y desembocan en la mar.
Respiro arena y bailo con una sirena,
mientras la mañana se digna a llegar.
Entonces aquella sirena piel morena se va
y me deja con una faena desde la alcoba.
Mientras yo aulló a la luna llena,
cuál lobo que lo haría por una lobezna.
Y desaparece en la penumbra del sol,
me alumbra la obscuridad cuando estoy solo.
No sé que hacer mientras amanece
y me cubro de palabras en alcohol.
Ya se me pasará, yo lo sé.
No hay por qué preocuparse.
Cierro los ojos y me tranquilizo.
Vuelve a llegar esa sirena,
que me sodomizó.
Ella tiene un lazo conmigo cuál cadena,
cuál hipoteca que tiene en mi piso,
si mi vida es suya y eterna.