Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
SOLO ME INTRANQUILIZO POR LO INERTE
Prohibida debiera estar la muerte
en nuestras vidas,
subvencionados los silencios quedos
que sólo observan,
exijo mis retiros y mis pausas
entre dos tiempos
y un corazón sublime entre los dedos
que los entienda.
Caprichosa podría ser la suerte
que nos invita
y yo un juguete más entre los vientos,
chispa en la hoguera.
No dudo de mi fe ni de mi instinto,
ni de los vientos,
tampoco de vacios o momentos
que son esperas.
Sólo me intranquilizo por lo inerte
de lo monótono,
por la repartición de obligaciones
y por su afrenta,
por los derechos que no exijo nunca,
ni aún en mis sueños,
por el cruel temor de que despierte
y ya no sea.
Prohibida debiera estar la muerte
en nuestras vidas,
subvencionados los silencios quedos
que sólo observan,
exijo mis retiros y mis pausas
entre dos tiempos
y un corazón sublime entre los dedos
que los entienda.
Caprichosa podría ser la suerte
que nos invita
y yo un juguete más entre los vientos,
chispa en la hoguera.
No dudo de mi fe ni de mi instinto,
ni de los vientos,
tampoco de vacios o momentos
que son esperas.
Sólo me intranquilizo por lo inerte
de lo monótono,
por la repartición de obligaciones
y por su afrenta,
por los derechos que no exijo nunca,
ni aún en mis sueños,
por el cruel temor de que despierte
y ya no sea.