SergiMineros
Poeta recién llegado
Sobra ya decir
que te he perdido,
raudo te fuiste de mis brazos
como el caudal del río.
Cuando vuelva a casa,
habré de admitirlo
y lloraré sin consuelo...
¡ya no te tengo conmigo!
Vagaré por las calles
sintiendo el frío,
frío que tú calmabas
con alegría, besos y cariño.
Por tu ausencia
siento mil escalofríos,
mientras, exhalo
un triste suspiro.
¿Por qué tuvo que ocurrir?
¡Qué amargo destino!
ya no hay solución,
ya nada será lo mismo.
Albergo un rayo de esperanza
que acabará un día conmigo
y no es otro que vuelvas...
a mis cansados brazos míos.
que te he perdido,
raudo te fuiste de mis brazos
como el caudal del río.
Cuando vuelva a casa,
habré de admitirlo
y lloraré sin consuelo...
¡ya no te tengo conmigo!
Vagaré por las calles
sintiendo el frío,
frío que tú calmabas
con alegría, besos y cariño.
Por tu ausencia
siento mil escalofríos,
mientras, exhalo
un triste suspiro.
¿Por qué tuvo que ocurrir?
¡Qué amargo destino!
ya no hay solución,
ya nada será lo mismo.
Albergo un rayo de esperanza
que acabará un día conmigo
y no es otro que vuelvas...
a mis cansados brazos míos.