David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Amor,
escapaste al igual
que las palomas
escapan de la ventana.
Tú, de mi corazón.
Y de la cama salpicada
de luz, volaste
hacia tu rama.
Era mi pecho
como el agua del mar salada,
que golpea las rocas
e inunda las playas.
¿Volverá el navío
de tu corazón al mío?
Los filos vibran.
¡Qué hielo!
La luna muere.
¡Qué fuego!
escapaste al igual
que las palomas
escapan de la ventana.
Tú, de mi corazón.
Y de la cama salpicada
de luz, volaste
hacia tu rama.
Era mi pecho
como el agua del mar salada,
que golpea las rocas
e inunda las playas.
¿Volverá el navío
de tu corazón al mío?
Los filos vibran.
¡Qué hielo!
La luna muere.
¡Qué fuego!