Childe Harold
Poeta recién llegado
La sombra...
Una sombra indistinguible
me acompaña taciturna,
bajo la alta alfombra gris
de la bóveda nocturna.
Ella me sigue y se esconde
entre el humo de la bruma,
luego se me aparece y
besa algún rayo de luna.
No sé a quién le pertenece
ni por qué de mí se burla,
sólo entiendo la mujer
que denoto de sus curvas...
¡Cómo quiero beber de ella
el milagro de su musa!
Estrépito de su voz
que a mi razón deja muda.
Tal vez es tan sólo un sueño
o una especie de locura.
Del amor muestra verdad
y devela su hermosura...
O tal vez me he enamorado
de un anhelo que perdura,
tal vez estoy renaciendo
o perdiendo la cordura...
Una sombra indistinguible
me acompaña taciturna,
bajo la alta alfombra gris
de la bóveda nocturna.
Ella me sigue y se esconde
entre el humo de la bruma,
luego se me aparece y
besa algún rayo de luna.
No sé a quién le pertenece
ni por qué de mí se burla,
sólo entiendo la mujer
que denoto de sus curvas...
¡Cómo quiero beber de ella
el milagro de su musa!
Estrépito de su voz
que a mi razón deja muda.
Tal vez es tan sólo un sueño
o una especie de locura.
Del amor muestra verdad
y devela su hermosura...
O tal vez me he enamorado
de un anhelo que perdura,
tal vez estoy renaciendo
o perdiendo la cordura...