No puedo escribirte como quiero
ni quiero escribirte como puedo.
Me ahoga este bramido tan fiero
que nace a pecho dentro del ruedo.
En ese bramido estamos
perdiendo la cordura
no es culpa ni mía ni tuya
y del ruedo sale el pecho…
Eres ajena y eres mi musa
me reviento las ansias y venas
al tener una imagen ilusa
tatuando con fuego ansias y penas.
Nada ajenas son dos Almas
cuando se reconocen sin verse,
que del fuegoquedaron ascuas
para volver a tenerse
Robamos tiempo, sangre y quimera,
por una alternativa palpable,
por una casta sangre primera.
Y hoy... por fin me declaro culpable.
Acepto tu partitura
pero no somos culpables,
esto es una antigua cita…
de otros antiguos lares.
Rosario - César
Última edición: