salerin
Poeta que considera el portal su segunda casa
En mi carne tu espada, consentida.
En mi boca tus dientes acerados,
dentelladas, mordiscos y bocados
me torturan y causan esta herida.
¿Y que más quieres ser, en mi medida,
si eres vara que rasa mis colmados,
que rezuma y rebosa por los lados
y ma arranca la piel y hasta la vida?.
Por ti ciego los ojos y las venas
para que seas la luz con que camino
y la sangre que mueve mis cadenas
que me atan al turbio remolino
del único consuelo de mis penas,
del único final de mi destino.
Manuel Sal
En mi boca tus dientes acerados,
dentelladas, mordiscos y bocados
me torturan y causan esta herida.
¿Y que más quieres ser, en mi medida,
si eres vara que rasa mis colmados,
que rezuma y rebosa por los lados
y ma arranca la piel y hasta la vida?.
Por ti ciego los ojos y las venas
para que seas la luz con que camino
y la sangre que mueve mis cadenas
que me atan al turbio remolino
del único consuelo de mis penas,
del único final de mi destino.
Manuel Sal