martamarques
Poeta adicto al portal
Mi corazón mi flama
El día que se apague, mi corazón, mi flama,
muy pronto llegará la guadaña macabra,
buscando quién perdió su latir, su palabra,
y escogerá al yacente para amputarle el alma.
No quiero allí, ni cruces, bronces ni melodrama,
que nunca son reflejo que nuestra vida labra.
Honores y laureles deberán ser la zafra
para abordar el tren que presto me reclama.
Las fértiles cenizas que de mi ser se esparzan
serán palomas dulces de alas puras y blancas
o verdes olivares de una agreste montaña.
No quiero regresar en dichos que amordazan
ni quiero ser halcón cazando en las barrancas
regresaré en poemas para quien los extraña.
Marta Marques
El día que se apague, mi corazón, mi flama,
muy pronto llegará la guadaña macabra,
buscando quién perdió su latir, su palabra,
y escogerá al yacente para amputarle el alma.
No quiero allí, ni cruces, bronces ni melodrama,
que nunca son reflejo que nuestra vida labra.
Honores y laureles deberán ser la zafra
para abordar el tren que presto me reclama.
Las fértiles cenizas que de mi ser se esparzan
serán palomas dulces de alas puras y blancas
o verdes olivares de una agreste montaña.
No quiero regresar en dichos que amordazan
ni quiero ser halcón cazando en las barrancas
regresaré en poemas para quien los extraña.
Marta Marques
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