Hirs Balfour
Poeta asiduo al portal
Los tres círculos
I. Círculo de placer
I. Círculo de placer
Envueltas en sus lienzos,
sometidas.
Tres muchachas echas prisioneras.
La higuera, madre ingenua,
la pérdida de la virtud.
Sus pupilas me salpican el frío.
Como aborígenes,
ó animales,
dominadas;
el deseo supremo es
vencer el sufrimiento.
Envueltos en sus lienzos,
escondidos.
El temor a los hombres,
no fulgura la valentía del adolecer,
cojea el destino de sus planes.
Son tres jóvenes,
reos hoy,
fieles a la horca.
El triunfo será
vencer al sufrimiento.
"Niña, cuerpo y silencio,
deshazte de esos atavíos,
y acomoda tus labios
entre mis nubes y esfinges.
Una perla en el éxtasis
serán los horrores en la negación
cuando el fuego arda para ti,
cuando mis manos sepan cómo destrozarte."
"Muchacho, reflejo de vergüenza.
Emprenderé viajes aturdidos
sobre cada acre de tus caderas,
incienso y conjuro del abandono,
mientras le das vida eterna a mi locura.
Te retaré a cambiar
dolor por humillación,
hombría por carne."
El festín de vejación
dura dos noches.
Se colma el hambre sobre el charco,
baila la humedad en el aire,
la pared le da aliento.
"En los aposentos de la colina,
Dios ha muerto".
Y muerto Dios, muertas las palabras.
II. Círculo de coprofagia
Tercera tiniebla,
bacanal en la mansión.
Los espíritus malignos
hacen lobby en la sala.
Bienvenidos al banquete.
Seis apresados,
seis infaustos comensales.
La mesa se tiñe;
...............junto al malbec,
...............las heces de los déspotas.
La mar de bascas,
ellos sentados frente al agasajo.
Disimulando el vértigo,
reposan delante del rebenque.
Los señores se relamen;
observan,
saturados en su paranoia.
Regurgitan plenos de goce,
demonios gimiendo
como en pie frente a la cruz.
Los niños se someten,
es el precio del mañana de mañana.
El festín de inmundicia
agasaja a los atormentados.
Llanto asolado,
dicterio perpetrado.
III. Círculo de tortura
Entre las penumbras y su madrugada,
hay rugidos de doncellas en clamor.
Sigilosamente,
uno de los cautivos
se redime del lecho
y baja al silo.
Su propia consternación le atropella de frente;
púas en el cuerpo esbelto,
la columna le encadena.
A su lado, otra virgen,
sangre derramada,
plomo en el vientre.
No temas, juntos volveremos,
azul oblicuo, hambre de paz.
El muchacho no lo soporta,
librado a la nada ahí se queda,
disperso por el piso,
muerto por dentro.
La picana le sonríe a la distancia.
Los otros estaban despiertos,
luces triscan desde abajo.
....................................Ya falta poco.
Aguardando la hora final,
siempre queda espacio
para un consuelo matinal.
Congregados en fila,
los otros prisioneros
son conducidos al patíbulo.
Los raptores vitorean,
hay cantos de derrota e imagen.
Cobardía del diminuto,
hormiga frente elefante,
ó humilde frente pedante.
Rendidos ante los perfiles de hierro
de cuatro leviatanes de Oriente.
El festín de muerte
acaba con la anárquica estancia.
Eran seis,
eran tres y tres.
Eran el elemento secreto y profano
de un sueño que acaba lentamente.
Basado en textos del Marqués de Sade.
Última edición:
::
:: del marques.
::
::
:: ...