Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
[FONT="]VISITA LA MÚSICA
[FONT="]AHORA EL TIEMPO SE DETIENE,
[FONT="]Ahora los silencios sólo son veletas, amorfos mensajes
[FONT="]colgados de algún pendón de vieja fiesta,
[FONT="]ahora sólo es evidente la pureza,
[FONT="]el giro en bataholas de un coro que emerge de algún sueño
[FONT="]cuyos caudillos son emisarios de un imperio
[FONT="]en que mente y sintonía demarcan fronteras de vigilias
[FONT="]y han fraguado tratados donde la todo es inexistente.
[FONT="]Ahora el tiempo se achica
[FONT="]y la urgencia rompe las compuertas
[FONT="]porque a raudales se derraman los soliloquios
[FONT="]y los baldíos territorios del desierto se obturan y se obcecan
[FONT="]para inundar fieramente hasta los valles,
[FONT="]las terrazas de piedra de sus casas empotradas
[FONT="]entre el frío y la luna yerma blandiendo tremedales.
[FONT="]Ahora es tiempo de la escucha,
[FONT="]de la alegría, de ese limo que ha de apegarse como costra
[FONT="]a la embadurnada piel de nuestros oídos
[FONT="]minetras va engrasando la roída máquina
que puso inconciencia[FONT="] entre los músculos,
[FONT="]entre herejes sombras que no dejaban dilucidar
[FONT="]vahídos y menjurjes
[FONT="]regresos y bienvenidas desde el orto
[FONT="]a ese otro lado de la risa
[FONT="]y su seria cara de doctora.
[FONT="]Ahora es tiempo de la música,
[FONT="]es necesario izar la veleta blanca
[FONT="]que avistará la errancia desprendiendo alma y cuerpo,
[FONT="]raspando con su oscura lija
[FONT="]cada rincón en que ahora ya no cabe
[FONT="]tanto sonido terrestre
[FONT="]tanto terciopelo
como para protocolizar
[FONT="]el inicio de tanta excelsitud y celeste viaje
[FONT="]hasta el fondo de nosotros mismos.
[FONT="]AHORA EL TIEMPO SE DETIENE,
[FONT="]Ahora los silencios sólo son veletas, amorfos mensajes
[FONT="]colgados de algún pendón de vieja fiesta,
[FONT="]ahora sólo es evidente la pureza,
[FONT="]el giro en bataholas de un coro que emerge de algún sueño
[FONT="]cuyos caudillos son emisarios de un imperio
[FONT="]en que mente y sintonía demarcan fronteras de vigilias
[FONT="]y han fraguado tratados donde la todo es inexistente.
[FONT="]Ahora el tiempo se achica
[FONT="]y la urgencia rompe las compuertas
[FONT="]porque a raudales se derraman los soliloquios
[FONT="]y los baldíos territorios del desierto se obturan y se obcecan
[FONT="]para inundar fieramente hasta los valles,
[FONT="]las terrazas de piedra de sus casas empotradas
[FONT="]entre el frío y la luna yerma blandiendo tremedales.
[FONT="]Ahora es tiempo de la escucha,
[FONT="]de la alegría, de ese limo que ha de apegarse como costra
[FONT="]a la embadurnada piel de nuestros oídos
[FONT="]minetras va engrasando la roída máquina
que puso inconciencia[FONT="] entre los músculos,
[FONT="]entre herejes sombras que no dejaban dilucidar
[FONT="]vahídos y menjurjes
[FONT="]regresos y bienvenidas desde el orto
[FONT="]a ese otro lado de la risa
[FONT="]y su seria cara de doctora.
[FONT="]Ahora es tiempo de la música,
[FONT="]es necesario izar la veleta blanca
[FONT="]que avistará la errancia desprendiendo alma y cuerpo,
[FONT="]raspando con su oscura lija
[FONT="]cada rincón en que ahora ya no cabe
[FONT="]tanto sonido terrestre
[FONT="]tanto terciopelo
como para protocolizar
[FONT="]el inicio de tanta excelsitud y celeste viaje
[FONT="]hasta el fondo de nosotros mismos.
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