Daniel Martínez Bauzá
Poeta recién llegado
Nadé...
solo el bajío me sirvió para poder
llenar de aire mis pulmones y mi piel.
No hubo sirenas ni delfines en mis pies.
Las historietas no calaron esa vez.
Todos los cuentos se durmieron en papel.
Pero llegaste y a este le fueron infiel.
Al mar
me disolví como una yesca de ese pan;
del que comió toda la mesa sin hablar
sabiendo que alguien los podía traicionar
y no hubo peros ni carencias de bondad
mientras romanos en centuria visperal
usaban forjas y afilaban su crueldad.
No ensucies las calles
con tus huellas
de barro al andar.
No cuentes detalles
sobre estrellas
que digan de más.
No mires en trance
mientras piensas
en cómo narrar.
No nos das alcance,
desesperas
y esperas azar.
No nos mientas
o sabremos
que el sentir fue una mentira
y tu voz
no saldrá entre los abetos
con los vientos de tarifa
de carbón...
Rienda suelta...
follaremos
y gemir será subida
y el bajón
lo serán sudores secos
y plumillas despedidas
de edredón.
solo el bajío me sirvió para poder
llenar de aire mis pulmones y mi piel.
No hubo sirenas ni delfines en mis pies.
Las historietas no calaron esa vez.
Todos los cuentos se durmieron en papel.
Pero llegaste y a este le fueron infiel.
Al mar
me disolví como una yesca de ese pan;
del que comió toda la mesa sin hablar
sabiendo que alguien los podía traicionar
y no hubo peros ni carencias de bondad
mientras romanos en centuria visperal
usaban forjas y afilaban su crueldad.
No ensucies las calles
con tus huellas
de barro al andar.
No cuentes detalles
sobre estrellas
que digan de más.
No mires en trance
mientras piensas
en cómo narrar.
No nos das alcance,
desesperas
y esperas azar.
No nos mientas
o sabremos
que el sentir fue una mentira
y tu voz
no saldrá entre los abetos
con los vientos de tarifa
de carbón...
Rienda suelta...
follaremos
y gemir será subida
y el bajón
lo serán sudores secos
y plumillas despedidas
de edredón.
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