Paco Valadez
Poeta adicto al portal
Ella debajo de aquel árbol se encontraba, en estado de somnolencia, la brisa ligera que soplaba sobre su rostro y el aroma fresco del pasto, a lo lejos la cerca de madera se perdía y los caballos en un galope ligero, su pensamiento perdido entre imágenes de esa granja y su vida apacible en familia.
Las hojas del árbol bailando con la ayuda de la brisa. Una barda de flores, algunas gardenias, rosas y claveles a su izquierda, el riachuelo llevando la frescura por esas tierras; algunas ardillas, mariposas, abejas y algún insecto mas por ahí danzando entre estas flores, pececillos brincando de alegría en ese riachuelo.
Ella sumergida en todo esto a su alrededor. Sin darse cuenta un hombre se acerco admirando su belleza y su fragilidad pero además con la mirada cansada, su cabello reflejaba en forma platea el brillante sol tan radiante que había en ese momento. En su rostro, se notaba aquellas arrugas que el paso del tiempo no perdona y su figura a pesar de todo se erguía con una belleza y la calidez de los años mozos.
- Querida hija – Dijo el caballero, de un andar brillante – Ve al pueblo y diviértete, disfruta la compañía de la gente de tu edad y busca un buen esposo.
- A lo que ella le respondió – Querido padre - ¿Por qué consideras, que no soy feliz? ¿Por qué crees que necesito de un amor, esposo, novio o amante en esta vida?
- Porque el tiempo vuela y la vida es tan corta, que cuando volteamos para atrás vemos y esta ya se nos escapo.
- Padre; ¿Hay algún momento en tu vida que consideras perdido o que quisieras vivir de nuevo?
- Realmente, no, nada de eso, no cambiaría nada de eso por nada del mundo… Mmm… Bueno, si habría algo que cambiaria.
- ¿Qué evento seria ese padre?
- La edad a la que me case con tu madre, pero alterando esta, cambiaria a mis hijos e igual no serian los mismos, por lo tanto, no, no la cambiaría.
- Ahí, esta la respuesta, yo no deseo apartarme de tu lado, y si lo hago seria para ver a un futuro que es prometedor, mas por el momento disfruto de tu compañía y de tu amor, por lo que no necesito nada. Besos.
Paco Valadez - 010812
Las hojas del árbol bailando con la ayuda de la brisa. Una barda de flores, algunas gardenias, rosas y claveles a su izquierda, el riachuelo llevando la frescura por esas tierras; algunas ardillas, mariposas, abejas y algún insecto mas por ahí danzando entre estas flores, pececillos brincando de alegría en ese riachuelo.
Ella sumergida en todo esto a su alrededor. Sin darse cuenta un hombre se acerco admirando su belleza y su fragilidad pero además con la mirada cansada, su cabello reflejaba en forma platea el brillante sol tan radiante que había en ese momento. En su rostro, se notaba aquellas arrugas que el paso del tiempo no perdona y su figura a pesar de todo se erguía con una belleza y la calidez de los años mozos.
- Querida hija – Dijo el caballero, de un andar brillante – Ve al pueblo y diviértete, disfruta la compañía de la gente de tu edad y busca un buen esposo.
- A lo que ella le respondió – Querido padre - ¿Por qué consideras, que no soy feliz? ¿Por qué crees que necesito de un amor, esposo, novio o amante en esta vida?
- Porque el tiempo vuela y la vida es tan corta, que cuando volteamos para atrás vemos y esta ya se nos escapo.
- Padre; ¿Hay algún momento en tu vida que consideras perdido o que quisieras vivir de nuevo?
- Realmente, no, nada de eso, no cambiaría nada de eso por nada del mundo… Mmm… Bueno, si habría algo que cambiaria.
- ¿Qué evento seria ese padre?
- La edad a la que me case con tu madre, pero alterando esta, cambiaria a mis hijos e igual no serian los mismos, por lo tanto, no, no la cambiaría.
- Ahí, esta la respuesta, yo no deseo apartarme de tu lado, y si lo hago seria para ver a un futuro que es prometedor, mas por el momento disfruto de tu compañía y de tu amor, por lo que no necesito nada. Besos.
Paco Valadez - 010812
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