Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llega sigilosa la mañana.
Abre los ojos y le encuentra
dormitando a su lado. Extraño.
Se gira con cuidado.
Aparta el embozo de la sábana
para dibujarle una caricia. Beso
derramado en su hombro.
Miedosa de perturbar su sueño,
fuera del calor compartido,
se aleja de puntillas. Silencio.
Ayer no quiso pensar.
Ayer sólo necesitaba
ahogarse en su mirada.
Pero hoy es hoy… Frío.
Nada ha cambiado…
La polilla confundió su camino.
Se dirige suicida a la bombilla
creyendo acaso que es una estrella.
Hipnotizada por esa luz brillante
ignora que, con el rozar de su vuelo,
apuesta la vida por un destello.
La mariposa no es consciente
de su frágil y fatal destino.
Insensata, yace ahora en el suelo
con su cuerpo maltrecho…
Abre sus pequeños ojos azabache.
Patea el aire. Se da la vuelta
y contempla sus inútiles alas.
Apenas recuerda nada;
un fogonazo. Mira el techo.
¡Cómo le gustaría abrazar
aquel brillo parpadeante!
Se acerca presurosa a la pared.
Un paso. Otro. Asciende lentamente.
Sino puedo volar, llegaré trepando…
Nada ha cambiado….
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