ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pelvis morena
¡Ay cuánta pena!
Tal vez los años
te han aquietado
y ya ni recuerdas
cuanto te amé...
Ojos de almendra
de vuelo suave
y mis ojos ciegos
por brillo y luz
tantos instantes
de asombro y dicha
fulgor cambiante
vieron pasar...
¡Ay los encuentros
de terciopelo
y de volcanes
en erupción!
Ese entusiasmo
pasión y gloria
sin un mañana
donde amarrar
siempre a sabiendas
que no querías
posar tus aves
ni orientar vuelo
hacia más allá...
Al gran momento
de deseo eterno
(así decías)
la perspectiva
algo le quita
de inmensidad.
Labios de ensueño
bajorrelieves
de las palabras
y de algo más...
Nos llevó el aire
viajes distintos
a detenernos
a descansar
Sin despedidas
y sin promesas
no hubo fracasos
ni desacuerdo
fue solamente
eso nomás...
Ahora perdidos
en las distancias
y cada uno
en algún lugar
me tomo un tiempo
calmo y sereno
y así el recuerdo
vuelve a flotar
en el mar grato
de lo pasado
donde mis peros
ya puedo ahogar...
Pelvis morena
¡ay cuánta pena!
No recordaba
cuanto te he amado
y en este instante
de la memoria
que hala historias
muy muy guardadas
entre nostalgias
te evoqué...
¡Ay cuánta pena!
Tal vez los años
te han aquietado
y ya ni recuerdas
cuanto te amé...
Ojos de almendra
de vuelo suave
y mis ojos ciegos
por brillo y luz
tantos instantes
de asombro y dicha
fulgor cambiante
vieron pasar...
¡Ay los encuentros
de terciopelo
y de volcanes
en erupción!
Ese entusiasmo
pasión y gloria
sin un mañana
donde amarrar
siempre a sabiendas
que no querías
posar tus aves
ni orientar vuelo
hacia más allá...
Al gran momento
de deseo eterno
(así decías)
la perspectiva
algo le quita
de inmensidad.
Labios de ensueño
bajorrelieves
de las palabras
y de algo más...
Nos llevó el aire
viajes distintos
a detenernos
a descansar
Sin despedidas
y sin promesas
no hubo fracasos
ni desacuerdo
fue solamente
eso nomás...
Ahora perdidos
en las distancias
y cada uno
en algún lugar
me tomo un tiempo
calmo y sereno
y así el recuerdo
vuelve a flotar
en el mar grato
de lo pasado
donde mis peros
ya puedo ahogar...
Pelvis morena
¡ay cuánta pena!
No recordaba
cuanto te he amado
y en este instante
de la memoria
que hala historias
muy muy guardadas
entre nostalgias
te evoqué...
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