Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Iba con su pantalón corto y su camisa desmañada... Se acercó hasta la lata e intentó pisarla, pero pisó una hez y no a la fanta. Se limpió la suela con la yema de los dedos, y percibió la suciedad que llegó hasta su pie; lo rascó en la hierba, sin calzado, y se hirió la planta cuya sangre se mezcló con esa pez. Enfermó por contagio de algún virus, y tuvieron que cortarle el pisalé. Por su vida sedentaria sufrió un infarto… Antes que llegara el vil cartero decidió investigar sobre el porqué, la fortuna sorprendió con mal afuero su manía de buscar letreros cien. Esperó largo tiempo el lanzamiento, y cansado de no ver latas volar, se produjo un reflejo impedimento, que le dijo: en otro sitio has de buscar.
Y buscó a los autores de la lata, y encontró a los fabricantes de su mal. Armado hasta los dientes, metralleta que no falta, y preparado a la matanza dibujar, comprendió que el personal era inocente… Directivos, preparaos para saber lo que es sudar. Tampoco pudo al fin hacer venganza, que la fanta era una sucursal.
Coca Cola es marca que no sacia, y la sed es algo malo de aplacar. Decidido emprendió las diligencias para USA viajar. Se vistió de ejecutivo, hizo tratos y contratos de atrapar, a la mafia que vendía cocacolas, y licencias de la espuma fantasmal. El ovillo era muy grande, grandes premios de fórmula y uno, Coca Cola dos por uno... Eventos deportivos varios y zonas de ocio y azar, remarcaban Coca Cola por un tubo… Coca Cola, Coca Cola, Coca Cola y nada más. Fue tal la pesquisa realizada, que llegó al vaticano y más allá. Descubrió que el invento era de antiguo, tan antiguo como Marte, tan gaseoso fue el volcán, que ¡Jesús!, no le dieran a él agua con vinagre… ¡Coca Cola!, Coca Cola y poder resucitar. Y oyó una voz que le decía: Santa ha sido fanta, y a esa chispa no podrás ejecutar.
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