Juan Palacios
Poeta recién llegado
Mi corazón, seda de roble, vínose abajo
Aquella tarde, pasó a finales de verano.
Palabras las tuyas, fraguadas y adornadas
De la caridad, a frío y llanto son hermanos ya.
Mi corazón, fuego de brasas,
Arto de latir me dice basta,
Pero mi cabeza manda.
De esta salimos hermano- dice
-No seas tan amargo que este esguince,
Quedará exento de bises, cuando el ron
Al corazón calor amiste.
Amistado corazón de ron,
Ya nunca volverás a ser esclavo
De sus ojos, mar de olas.
Quítate la venda, sube al barco,
Canta y navega por los bravos
lares de otros mares lejanos.
Aquella tarde, pasó a finales de verano.
Palabras las tuyas, fraguadas y adornadas
De la caridad, a frío y llanto son hermanos ya.
Mi corazón, fuego de brasas,
Arto de latir me dice basta,
Pero mi cabeza manda.
De esta salimos hermano- dice
-No seas tan amargo que este esguince,
Quedará exento de bises, cuando el ron
Al corazón calor amiste.
Amistado corazón de ron,
Ya nunca volverás a ser esclavo
De sus ojos, mar de olas.
Quítate la venda, sube al barco,
Canta y navega por los bravos
lares de otros mares lejanos.
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