ludmila
Poeta veterano en el portal
Duelen las tardes sin poemas
y el crepúsculo se siente pesado,
sediento de colmenas.
Extremidades amputadas
de las inspiraciones clandestinas
divergen en la diacrónica tristeza
de una proximidad inevitable
como concierto de ventanas
opacadas por la bruma.
La pantalla de las musas se disuelve
el corazón de la tormenta se disgrega,
el umbral del dolor se descongela
en el limbo
de las oscuridades impertérritas
y el crepúsculo se siente pesado,
sediento de colmenas.
Extremidades amputadas
de las inspiraciones clandestinas
divergen en la diacrónica tristeza
de una proximidad inevitable
como concierto de ventanas
opacadas por la bruma.
La pantalla de las musas se disuelve
el corazón de la tormenta se disgrega,
el umbral del dolor se descongela
en el limbo
de las oscuridades impertérritas