Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
El mendigo recogió del suelo,
monedas, monedas y monedas.
Sus manos temblorosas una a una recogían;
como si fueran un tesoro, las llevo en un puño a su corazón;
mientras intentaba que no escaparan. Temblaba.
-Ya sabía lo que quería, penso, en un café bien caliente,
pero no tuvo fuerza suficiente.
Las monedas eran suficientes, pero no así la bondad de la gente.
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