Daniel Martínez Bauzá
Poeta recién llegado
Todas las sonrisas.
Todos los pecados.
Tus caricias.
Mis besos robados.
¿Qué más han dado?
Ya nada será todo...
Los días podrán llamarse igual en un año,
quizá en un mes.
Pero sabemos que nada será como antaño.
Sabemos que nadie alzará nuestros pies.
Fingiremos... sí, fingiremos.
Haremos de espías y sin ser vistos seremos ángeles.
Nos cuidaremos mientras las máscaras envían miradas de odio.
Llevaremos a otros a nuestros cuartos, a nuestras cárceles.
Les besaremos recordándonos y el mismo recuerdo será nuestro opio.
No importan ya las ganas de arreglarlo.
No importa si quiera la esperanza.
Este tren nadie va a encarrilarlo.
Otros pesos no equilibarán la balanza.
Yo he sido malo; he sido muy malo...
He sido demonio y he escupido vendabales.
Tú me has hecho así, yo te he hecho otros males.
Ahora solo nos quedará llorar, no volver a dar el palo.
Todos los pecados.
Tus caricias.
Mis besos robados.
¿Qué más han dado?
Ya nada será todo...
Los días podrán llamarse igual en un año,
quizá en un mes.
Pero sabemos que nada será como antaño.
Sabemos que nadie alzará nuestros pies.
Fingiremos... sí, fingiremos.
Haremos de espías y sin ser vistos seremos ángeles.
Nos cuidaremos mientras las máscaras envían miradas de odio.
Llevaremos a otros a nuestros cuartos, a nuestras cárceles.
Les besaremos recordándonos y el mismo recuerdo será nuestro opio.
No importan ya las ganas de arreglarlo.
No importa si quiera la esperanza.
Este tren nadie va a encarrilarlo.
Otros pesos no equilibarán la balanza.
Yo he sido malo; he sido muy malo...
He sido demonio y he escupido vendabales.
Tú me has hecho así, yo te he hecho otros males.
Ahora solo nos quedará llorar, no volver a dar el palo.
Última edición: