Daniel Martínez Bauzá
Poeta recién llegado
Un buen día me tocó
y se presentó,
ella era desesperanza.
Vino a ultranza,
hundió su lanza
en mi razón
y me quitó
templanza.
Luego me dijo
No confiarás en nada
y odiarás crecer,
solo verás sin ver.
Sobre tu almohada,
crucifijo,
tu mirada
tendrá un hijo
al cual llamarás Cruel.
Más tarde,
a eso de las ocho
entró el reproche
y el cobarde
y el pinocho
y se colgaron de mi parche
y un alarde de pirata
quiso hacer apuesta fuerte
en un all in toda mi gente
se perdió rápidamente
y me dejó con un festín
de alaridos en mi mente.
y se presentó,
ella era desesperanza.
Vino a ultranza,
hundió su lanza
en mi razón
y me quitó
templanza.
Luego me dijo
No confiarás en nada
y odiarás crecer,
solo verás sin ver.
Sobre tu almohada,
crucifijo,
tu mirada
tendrá un hijo
al cual llamarás Cruel.
Más tarde,
a eso de las ocho
entró el reproche
y el cobarde
y el pinocho
y se colgaron de mi parche
y un alarde de pirata
quiso hacer apuesta fuerte
en un all in toda mi gente
se perdió rápidamente
y me dejó con un festín
de alaridos en mi mente.