ludmila
Poeta veterano en el portal
Inquieta la espalda del desierto
que se cierne en pos de los calvarios,
un acecho de albures
y pronósticos celulares
se mezclan con tu cielo.
Exequias de una notable desmesura
en la metáfora de tu licencia,
cuelgan jardines espasmódicos
de la espesura de tu beso.
Ciclamen, la beatitud del cántaro
que tantas veces se deslizó
por la vertiente del averno.
Ya son las mentiras
reliquias de la esterilidad
en el recuerdo,
algodones de seda
manifiestan la amortiguación
de tu ausencia,
pero horadan la carne
que se jacta de tanta
cicatriz empedernida
que se cierne en pos de los calvarios,
un acecho de albures
y pronósticos celulares
se mezclan con tu cielo.
Exequias de una notable desmesura
en la metáfora de tu licencia,
cuelgan jardines espasmódicos
de la espesura de tu beso.
Ciclamen, la beatitud del cántaro
que tantas veces se deslizó
por la vertiente del averno.
Ya son las mentiras
reliquias de la esterilidad
en el recuerdo,
algodones de seda
manifiestan la amortiguación
de tu ausencia,
pero horadan la carne
que se jacta de tanta
cicatriz empedernida
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