Rozando tus dedos en un elevador repleto, causé la sorpresa en tus ojos y el temblar de tu cuerpo. Ante la anuencia implícita en ese tan cálido y sutil parpadeo, mi mano viajó a tu espalda para dejarte oír un leve, raudo y candente ronroneo.
Te humedeciste los labios y retrocediste para estar a mi lado, aprisionaste mi mano entre tu cuerpo y la pared, incitando a que la moviera en un anunciado vaivén.
No me miraste… no hizo falta. Tu respiración a tus anhelos delataba.
Tu boca entreabierta hacía que la sangre se nos desbocara.
Mi mano en tu cuerpo hizo que brotara lava.
Te humedeciste los labios y retrocediste para estar a mi lado, aprisionaste mi mano entre tu cuerpo y la pared, incitando a que la moviera en un anunciado vaivén.
No me miraste… no hizo falta. Tu respiración a tus anhelos delataba.
Tu boca entreabierta hacía que la sangre se nos desbocara.
Mi mano en tu cuerpo hizo que brotara lava.
Última edición:
::