Littera
Poeta asiduo al portal
No la profunda herida me atormenta
que sin piedad conculca mi semblante
para después teñirlo en un instante
de un azaroso y túrbido magenta.
No la azagaya sórdida y crüenta
que su veneno pravo y terminante
hunde en mi espalda antaño rozagante
con rapidez terriblemente lenta.
No el frío intenso, graso y pernicioso
que se desliza en esta hora oscura
sobre mi pecho nudo y lastimoso.
Mas comprender que muero sin ventura,
lejos del tacto grácil y sedoso
de tu mirada, cual la linfa, pura.