124. ¡Ay!
Y no quiso, chica ingrata,
comprender mis intenciones
ignoró mis pretensiones
y olvidó mi perorata.
Aplaqué mis ilusiones
con un poco de agua fría
pero el calor resistía
al observar sus razones.
¡Qué grandes los sofocones
que su preciosa figura,
cual colosal escultura,
transmitía a mis facciones!
xxx
Churrete
Y no quiso, chica ingrata,
comprender mis intenciones
ignoró mis pretensiones
y olvidó mi perorata.
Aplaqué mis ilusiones
con un poco de agua fría
pero el calor resistía
al observar sus razones.
¡Qué grandes los sofocones
que su preciosa figura,
cual colosal escultura,
transmitía a mis facciones!
xxx
Churrete