Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Despertamos juntos viajando
en el floema del tiempo ,
la noche ofreciendo desnudez,
las velas danzaron la penumbra del silencio.
Un lene manto de piel matizando
el campo silente de sábanas tibias,
entre vides de caricias trepándose
sobre la vega de tu espalda,
navegan las églogas de mis dedos
sobre la quietud de tus omóplatos.
Racimos rozagantes granaron tu boca,
prometiendo el deguste de tus labios.
El respiro flemático de mis pulmones
tiranizando tu cuello erizando la lujuria.
Manadas de yemas multiplicadas
por dilatorios movimientos,
se encaramaron a la cima de tus pechos,
girando lentos sobre el carrusel
que alertó todos sus nervios.
Así tu femenil armadura
fue recorrida por indomables caballos
con lengua de húmedo fuego,
quebrando las represas carnales
anegando los desvíos y hendiduras
con fluidos aliñados en volcanes.
Tu corazón al galope abrazado
a mis latidos,
sucumbieron en la dulzura y el delirio,
de cuerpos fundidos en pasión,
de sombras prohibidas,
dos almas hechizando al amor.