Mauricio Del Piano
Poeta recién llegado
Me desgajo
pétalo a rosa y espina tras espina.
Tantas espinas he visto atravesar
mi alma y mi corazón que
he quedado seco en la oquedad
del desierto
Ya no pido nada. Ya no quiero nada.
Solo.
Sólo me pregunto, mas sólo a veces
si hice o hago lo que dicen correcto
manantial de preceptos, chocando
con el fluir de mi alma...libre...
Me desgajo gota a gota
por no saber a quien amar, mas
teniendo la certeza pura que
desde el fondo de mis mentes
sé bien a quien brindar mis
mañanas y mis tardes, cuando
cae la tarde, metamorfoseándose
en la noche más silente y sosegada.
La nada es demasiado al lado de mí
y, en algunos atardeceres, llega
Alfonsina, caminando, entre las olas y,
ofreciéndome su mano
la veo navegar hacia las olas altas.
Así me pierdo a veces,
queriendo bucear junto a ella
las arenas blancas y sencillas
del fondo de ese inmenso océano
de secretos.
Ya no pido nada. Ya no quiero nada.
¡Alfonsina!
¿Estás por ahí?
¿Por qué no vienes por mí
y me llevas en tu regazo
hacia la pasividad de las algas?
¡Ven!
Te estoy esperando.
pétalo a rosa y espina tras espina.
Tantas espinas he visto atravesar
mi alma y mi corazón que
he quedado seco en la oquedad
del desierto
Ya no pido nada. Ya no quiero nada.
Solo.
Sólo me pregunto, mas sólo a veces
si hice o hago lo que dicen correcto
manantial de preceptos, chocando
con el fluir de mi alma...libre...
Me desgajo gota a gota
por no saber a quien amar, mas
teniendo la certeza pura que
desde el fondo de mis mentes
sé bien a quien brindar mis
mañanas y mis tardes, cuando
cae la tarde, metamorfoseándose
en la noche más silente y sosegada.
La nada es demasiado al lado de mí
y, en algunos atardeceres, llega
Alfonsina, caminando, entre las olas y,
ofreciéndome su mano
la veo navegar hacia las olas altas.
Así me pierdo a veces,
queriendo bucear junto a ella
las arenas blancas y sencillas
del fondo de ese inmenso océano
de secretos.
Ya no pido nada. Ya no quiero nada.
¡Alfonsina!
¿Estás por ahí?
¿Por qué no vienes por mí
y me llevas en tu regazo
hacia la pasividad de las algas?
¡Ven!
Te estoy esperando.
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