133.Desilusión
Era tan fino su talle,
y eran tan largas sus piernas
que, al parecerme tan tiernas,
me fijé con gran detalle.
La musa se percató,
y realzando sus pechos
pasó directa a los hechos
y en los labios me besó.
Me dejó fuera de juego,
todo mi ser sonrojado,
algún órgano inflamado
y sin apenas sosiego.
La muy pícara miraba
con ganas de castigar.
No lo pude soportar
y se me cayó la baba.
Sorprendida por mi espanto
y sin cesar de reír
se comenzó a desvestir
... y yo casi me atraganto.
Sus pechos firmes y duros
para nada defraudaban,
a los cielos apuntaban
con pensamientos impuros.
¡Pero qué desilusión
con las cuestiones mayores!
La zagala era, señores,
un portentoso varón.
xxx
Churrete
Era tan fino su talle,
y eran tan largas sus piernas
que, al parecerme tan tiernas,
me fijé con gran detalle.
La musa se percató,
y realzando sus pechos
pasó directa a los hechos
y en los labios me besó.
Me dejó fuera de juego,
todo mi ser sonrojado,
algún órgano inflamado
y sin apenas sosiego.
La muy pícara miraba
con ganas de castigar.
No lo pude soportar
y se me cayó la baba.
Sorprendida por mi espanto
y sin cesar de reír
se comenzó a desvestir
... y yo casi me atraganto.
Sus pechos firmes y duros
para nada defraudaban,
a los cielos apuntaban
con pensamientos impuros.
¡Pero qué desilusión
con las cuestiones mayores!
La zagala era, señores,
un portentoso varón.
xxx
Churrete