Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
El puerto se ve en calma, como la vida,
que luce ahora un rendido sosiego.
Los barcos atracados, en la espera,
que luce ahora un rendido sosiego.
Los barcos atracados, en la espera,
son solo adornos
en la quietud de las olas.
en la quietud de las olas.
La primavera se resiste a entrar en la bahía
y solo de vez en cuando una golondrina
vuela su reclamo en el viento.
Yo desde la ventana hago como que miro
sin ver.
Todo parece un cuadro colgado en la pared
de tu lejanía.
Este día como el de ayer , otro más como este,
mañana.
Las mariposas danzan su amor,
sobre las flores nacientes de septiembre,
vienen para vivir su luna de miel,
verano matrimonial para ellas,
verano matrimonial para ellas,
los recuerdos de Abril, son
para mí.
El otoño se quedo guardado en mis ojos y
bajo la piel, la gris escarcha de la soledad.
Mas allá de la ventana, la vida corre su
devenir, aquí dentro el silencio a cubierto
cada uno de los muebles con un manto
de recuerdo y decorado
los muros con intenciones.
Que polvorienta el alma ,que añejo y caduco Amor,
que guardo en este cajón que late la vida,
mientras el reloj del salón
martilla mi conciencia
con cada minuto que se va sin razón.
martilla mi conciencia
con cada minuto que se va sin razón.
La distancia galopa en las gaviotas que se
van y me parece solemne su vuelo
atardecido.
Yo hago como que miro, sin ver.
Todo parece un cuadro en la pared
de tu lejanía.
El puerto esta en calma, las golondrinas
cantan la primavera y
yo desde la ventana miro,
con el otoño guardado en los ojos.
Con la gris escarcha de la soledad bajo la piel.
La primavera se resiste a entrar en la bahía.
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