ASTRO_MUERTO
Poeta fiel al portal
SIN TÍTULO
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Y que se diga,
que la fuente de tu suelo donde te bifurcas en picada
hasta el quebranto sismológico de la exhalación epítome,
es tu clausura, el cerrojo de tu masa,
y el lazo en que me hundí en tu magma.
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Reloj de manecillas natúreas
marcando la trayectoria curvilínea en que reflejas pares diagonales
como un cierre tejido sobre la piel global,
sellando toda la extensión de la tierra,
porque eres universa.
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Tus raíces donde en redes
todo cuanto tu pálpito céntrico soporte.
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No eres plural, no, sino general.
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Extensión Pangea donde proyecto mi sombra, desde allí,
emergen troncos primitivos ya fosilizados
además que brotes nuevos dispuestos a forestar toda época,
aguantándome en la rama sílice,
desde donde montado en tuercas llámote y te evoco,
pulso a pulso.
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Y pienso en vos
más allá
de la aberración
de la carne
y del atuendo.
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Toda la mecánica
es más mecánica
cuando soportas
los pretéritos accesos
sobre tu eterna memoria.
Con el tiempo
todo lo oscuro retírase
dejando ver la luz,
pero es luz tuya,
no la mía claustra
en los píxeles deformes;
átomos de mi taller donde martillo
con cromadas cabezas digitales
la experiencia y tu silueta enorme, colosal.
Y hago llamamientos a través de los circuitos
a que seas cada vez más Diosa y me gana la gana
de memorizarte y de sacarte a través del tablero, de plantarte
en la gráfica ilusión donde lo humano es transmutado en la sustancia binaria.
No acariciaré una sola fibra tuya más, he dicho. Ni un solo pulso eléctrico de tu bomba sanguínea será remembrado como objeto, porque eres más etérea que lo etéreo, más meta– que lo meta–, más todo que lo todo y te sitúo y te elevo al nivel que los creadores.
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Y que se diga,
que la fuente de tu suelo donde te bifurcas en picada
hasta el quebranto sismológico de la exhalación epítome,
es tu clausura, el cerrojo de tu masa,
y el lazo en que me hundí en tu magma.
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Reloj de manecillas natúreas
marcando la trayectoria curvilínea en que reflejas pares diagonales
como un cierre tejido sobre la piel global,
sellando toda la extensión de la tierra,
porque eres universa.
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Tus raíces donde en redes
todo cuanto tu pálpito céntrico soporte.
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No eres plural, no, sino general.
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Extensión Pangea donde proyecto mi sombra, desde allí,
emergen troncos primitivos ya fosilizados
además que brotes nuevos dispuestos a forestar toda época,
aguantándome en la rama sílice,
desde donde montado en tuercas llámote y te evoco,
pulso a pulso.
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Y pienso en vos
más allá
de la aberración
de la carne
y del atuendo.
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Toda la mecánica
es más mecánica
cuando soportas
los pretéritos accesos
sobre tu eterna memoria.
Con el tiempo
todo lo oscuro retírase
dejando ver la luz,
pero es luz tuya,
no la mía claustra
en los píxeles deformes;
átomos de mi taller donde martillo
con cromadas cabezas digitales
la experiencia y tu silueta enorme, colosal.
Y hago llamamientos a través de los circuitos
a que seas cada vez más Diosa y me gana la gana
de memorizarte y de sacarte a través del tablero, de plantarte
en la gráfica ilusión donde lo humano es transmutado en la sustancia binaria.
No acariciaré una sola fibra tuya más, he dicho. Ni un solo pulso eléctrico de tu bomba sanguínea será remembrado como objeto, porque eres más etérea que lo etéreo, más meta– que lo meta–, más todo que lo todo y te sitúo y te elevo al nivel que los creadores.
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