Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
El amanecer se parece a un huevo frito, con su disco dorado, y rodeado de nubes.
Vuela y vuela sobre nuestras cabezas. Se parece a la lámpara de techo.
Nos mira y se ríe. Cuando se ríe mucho se siente calor.
¡Uf que calor!... el sol está sonriendo.
¡Sí!... ¡Es cierto! Tiene los dientes áureos y cuando ríe se queda chimuelo.
Pero luego le crecen. Siempre le crecen.
A veces tiene gripe como tú, y viaja todo el día entre algodones y pañuelos con sus cuerpos de nube.
Es tan fuerte su flujo que se convierte en lluvia.
Hay días que no sale.
Se vuelve perezoso o se queda dormido.
Se queda en su recamara sin hacer ningún ruido.
Detrás de sus cortinas de nube se ve su cuerpo suave, como si fuera pompa de jabón.
Ese día todos se sienten como él. Los gorriones se paran en la ramita y sin preocupaciones se acicalan las plumas con el pico. Los gatos no salen a los patios de las casas, sienten frío.
Se quedan echados sobre un rico sillón disfrutando la siesta.
A ti también te afecta, el día está tan tierno el día que quieres quedarte en casa a dormitar el frío.
Pero debes salir, los días dormilones del sol, son muy bonitos. Puedes correr y no te sientes acalorado.
Las gotas del rocío se quedan hasta tarde, para mirar con ojos transparentes, la miradas que observan los pétalos de la rosa.
Sí, el sol de la mañana se parece a un huevo frito.
Es tan sabroso...
Vuela y vuela sobre nuestras cabezas. Se parece a la lámpara de techo.
Nos mira y se ríe. Cuando se ríe mucho se siente calor.
¡Uf que calor!... el sol está sonriendo.
¡Sí!... ¡Es cierto! Tiene los dientes áureos y cuando ríe se queda chimuelo.
Pero luego le crecen. Siempre le crecen.
A veces tiene gripe como tú, y viaja todo el día entre algodones y pañuelos con sus cuerpos de nube.
Es tan fuerte su flujo que se convierte en lluvia.
Hay días que no sale.
Se vuelve perezoso o se queda dormido.
Se queda en su recamara sin hacer ningún ruido.
Detrás de sus cortinas de nube se ve su cuerpo suave, como si fuera pompa de jabón.
Ese día todos se sienten como él. Los gorriones se paran en la ramita y sin preocupaciones se acicalan las plumas con el pico. Los gatos no salen a los patios de las casas, sienten frío.
Se quedan echados sobre un rico sillón disfrutando la siesta.
A ti también te afecta, el día está tan tierno el día que quieres quedarte en casa a dormitar el frío.
Pero debes salir, los días dormilones del sol, son muy bonitos. Puedes correr y no te sientes acalorado.
Las gotas del rocío se quedan hasta tarde, para mirar con ojos transparentes, la miradas que observan los pétalos de la rosa.
Sí, el sol de la mañana se parece a un huevo frito.
Es tan sabroso...
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